La Habana.- Cuba recibió este jueves el tercer envío de 15.000 toneladas de arroz que forma parte de una donación del Gobierno de China que suma en total 60.000 toneladas del cereal como asistencia alimentaria de emergencia ante la grave crisis económica en la isla.
El cuarto y último embarque que completará este donativo -el mayor que ha enviado China en los últimos años a la isla- llegará en septiembre, según informó el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (Mincex) en las redes sociales.
En el acto de entrega del donativo en el puerto de La Habana, el embajador de Pekín en La Habana, Hua Xin, dijo que con este nuevo cargamento de arroz, llega el mensaje de que «China está al lado de Cuba».
«Vamos a seguir apoyando a Cuba y a su pueblo, quienes se oponen firmemente a la injerencia extranjera de los Estados Unidos», señaló el diplomático chino, según reportaron medios estatales.
El viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva, expresó «profunda gratitud» en la ceremonia de entrega del nuevo donativo de arroz de la nación asiática y afirmó que las relaciones entre Cuba y China son «indestructibles».
Pérez-Oliva, también responsable de la cartera del Mincex, destacó que China «tiende su mano» a Cuba mientras se recrudece el bloqueo y se agudiza el cerco energético de Estados Unidos contra su país.
La semana pasada, la embajada china en la capital cubana entregó un segundo donativo de 5.000 sistemas fotovoltaicos para apoyar la electrificación rural, mientras la isla enfrenta una grave crisis energética, agravada desde el pasado enero por un bloqueo petrolero impuesto por el gobierno de Washington.
El presidente chino, Xi Jinping, aprobó en enero una ayuda a Cuba que incluye la asistencia financiera de 80 millones de dólares y 60.000 toneladas de arroz. En 2024, China ya había concedido otra donación de 100 millones de dólares al país caribeño.
La economía de Cuba atraviesa una crisis severa y prolongada, con una contracción económica del 15% en los últimos cinco años, según reportes oficiales. La isla sufre una escasez crónica de alimentos, medicinas y combustible, junto a apagones masivos y una elevada inflación.
La Habana y Pekín mantienen unas estrechas relaciones políticas y económicas en las que el país asiático figura como uno de los principales aliados de la isla.




