WASHINGTON.- El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) se enfrenta a un cierre inminente a partir de este sábado, después de que los republicanos no lograran aprobar este jueves en el Senado una medida provisional para financiar la cartera por dos semanas adicionales. El DHS es la agencia federal responsable de la seguridad del país, incluyendo la política migratoria.
Los demócratas bloquearon la iniciativa, insistiendo en la necesidad de un acuerdo que incorpore mayores mecanismos de supervisión y control sobre la entidad. Esta demanda surge tras la reciente muerte de dos ciudadanos en Mineápolis, quienes fallecieron por disparos de agentes federales durante redadas migratorias en la ciudad.
La votación de procedimiento resultó en 52 votos a favor y 47 en contra, una cifra significativamente inferior a los 60 votos requeridos para evitar que el Departamento de Seguridad Nacional se quede sin presupuesto a partir de la fecha prevista.
A raíz de los incidentes en Mineápolis, el Congreso, frente al bloqueo demócrata, solo había logrado aprobar el pasado 3 de febrero una financiación provisional de diez días para el Departamento.
Tras la votación de este jueves, el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, manifestó a medios locales que “los abusos no se pueden resolver solo con decretos ejecutivos” y sin “legislación”.
Las exigencias demócratas para desbloquear el acuerdo incluyen la implementación de medidas de control para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tales como la prohibición de arrestos en hogares sin orden judicial, la obligatoriedad de que los agentes muestren su identificación visible, el cese del perfilamiento racial, el establecimiento de una política de uso de la fuerza “razonable”, y la autorización de investigaciones a nivel estatal o local en casos de abuso.
Horas antes de la votación fallida, Tom Homan, el “zar” de la frontera de la Administración Trump, anunció el fin del despliegue masivo de agentes de inmigración en el estado de Minesota, donde se localiza Mineápolis. Este gesto de la Casa Blanca fue interpretado como un intento de conciliar con los demócratas.
No obstante, el senador Schumer afirmó que el anuncio de Homan era insuficiente, argumentando que la retirada de ICE de Minesota podría revertirse “por un capricho” del presidente Trump.
Aunque las negociaciones se han enfocado principalmente en ICE y el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el posible cierre del Departamento de Seguridad Nacional afectaría a diversas dependencias clave, incluyendo la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Guardia Costera.
Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, comentó a los periodistas que la oferta de la Casa Blanca representa un avance hacia un acuerdo, aunque “obviamente, hay un par de cuestiones que tendrán que resolver y negociar, y líneas que probablemente ninguna de las partes podrá cruzar”.
Ante la falta de acuerdos, el Senado entró en receso esta tarde, y la Cámara de Representantes también suspendió su sesión del día.
La perspectiva de nuevas rondas de discusión y votación se complica por el viaje programado de un grupo bipartidista de dos docenas de congresistas a la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Para asegurar la presencia de los congresistas y mantener el quórum necesario para continuar las negociaciones sobre el Departamento de Seguridad Nacional, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, anunció que no permitiría viajes con fondos oficiales durante el receso de esta semana.


