Estados Unidos.-
La cesión de deudas de tarjetas de crédito a agencias de cobranza representa una situación desfavorable para el deudor, independientemente de la entidad financiera o el tipo de tarjeta. Este proceso suele ocurrir entre los seis meses y un año después del primer impago.
Una vez efectuada la cesión, la agencia de cobranza adquiere la calidad de nuevo acreedor legal. Si bien la titularidad de la deuda cambia, la obligación de pago por parte del deudor permanece inalterada.
La principal razón de la desventaja radica en la intensificación de las estrategias de cobranza. A diferencia del acreedor original, estas agencias suelen ser más persistentes en sus comunicaciones, empleando llamadas y correspondencia frecuente, así como la oferta de planes de pago, que en ocasiones incluyen descuentos, con el objetivo primordial de recuperar el monto adeudado.
Según lo señalado por CT Law Help, estas agencias procurarán el cobro incluso si el deudor carece de fondos o disputa la legitimidad de la deuda. No obstante, están obligadas a adherirse a las regulaciones de la Ley de Prácticas Justas en el Cobro de Deudas (FDCPA), la cual prohíbe el acoso y las prácticas engañosas.
Aun con las normativas que rigen su actuar, las agencias de cobranza poseen derechos legales, fundamentados en su condición de nuevos propietarios de la deuda, adquirida del acreedor inicial.
Estos derechos incluyen la facultad de contactar al deudor por diversas vías —telefónica, postal y digital— y la capacidad de reportar la deuda a las agencias de crédito, lo que impacta negativamente el historial crediticio del individuo.
En última instancia, y ante la falta de cooperación, tienen el derecho de iniciar acciones legales, según lo indicado por Emagia Corporation, empresa especializada en soluciones de gestión de cobros.
Ante esta situación, es crucial comprender que se ha producido un incumplimiento de una obligación financiera que el acreedor original consideró irrecuperable, lo que motivó su cesión o venta a la agencia de cobranza.
Se recomienda mantener una actitud prudente, evitando el confrontamiento, ya que legalmente el deudor se encuentra en una posición vulnerable. En caso de considerar que la deuda es ilegítima, es fundamental notificar a la agencia por escrito. CT Law Help subraya que la agencia debe cesar sus comunicaciones hasta que proporcione una validación por escrito de la deuda.
La agencia de cobranza, por su parte, no busca explicaciones ni disculpas, sino la negociación de un acuerdo de pago.
Expertos sugieren solicitar una validación por escrito para confirmar el monto exacto y la identidad del acreedor. Posteriormente, se debe entablar una conversación educada y profesional para negociar un plan de pagos que se ajuste a la capacidad económica del deudor.
Emagia Corporation resalta que numerosas agencias aceptan pagos en una suma global inferior al monto original o mediante cuotas mensuales.
Aunque las agencias puedan presionar para obtener un pago mayor, es crucial establecer un acuerdo por una cantidad específica y realista. El pago constante, incluso de montos pequeños, puede mitigar el riesgo de una demanda judicial, y un aumento progresivo de los pagos mejorará la situación del deudor.




