MADRID.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha denunciado que el mandatario estadounidense, Donald Trump, pretende provocar una asfixia económica, financiera y energética en la isla para generar un estallido social y tener un pretexto para intervenir. Sin embargo, subraya que su gobierno no busca la guerra sino el diálogo.
“Pero nosotros no le tememos a la guerra y nos preparamos para afrontar una agresión militar”, advierte Díaz-Canel en una entrevista con el periódico digital español elDiario.es, publicada este viernes. Según la doctrina de defensa cubana, se basa en la participación de todo el pueblo.
Invadir Cuba costaría cientos de miles de vidas cubanas, admite Díaz-Canel, pero también le costaría al invasor grandes pérdidas humanas en cualquier tipo de escenario. El desenlace sería complejo para ambos países y representaría una amenaza para la estabilidad y seguridad de América Latina y el Caribe.
“Cuba es un país que quiere la paz”, reitera Díaz-Canel, añadiendo que “es una mentira lo que dicen los representantes del Gobierno norteamericano sobre Cuba ser una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”. El presidente cubano enfatiza su compromiso con el diálogo y la resolución pacífica de las contradicciones bilaterales.
“Nosotros vamos a seguir defendiendo la paz, buscando el diálogo y haciendo que el diálogo permita resolver las contradicciones que tenemos en nuestras relaciones bilaterales y que nos aleje de la confrontación”, asegura Díaz-Canel. Añade que puede ser un diálogo civilizado como el que Estados Unidos mantiene con otros países considerados adversarios, y podría haber relaciones comerciales, culturales, académicas, deportivas, científicas y turísticas.
“Pero tiene que ser un diálogo sin presiones, en igualdad de condiciones, sin condicionamientos sobre cambios en nuestro sistema político y social”, precisa Díaz-Canel. “Sin consideraciones en cuanto a nuestra independencia, soberanía e autodeterminación”.
Sobre la fuerte presión económica estadounidense, Díaz-Canel describe el bloqueo al que está sometida Cuba como brutal y criminal, algo que no merece el pueblo cubano. Detalla las dificultades en sectores clave como la agricultura y el turismo, así como en servicios básicos esenciales como la sanidad.
“El cerco es tan brutal que no llega el combustible que necesitamos, pero no nos vamos a rendir”, subraya Díaz-Canel. Niega el argumento de que Cuba sea un Estado fallido porque, si lo fuera, “no podría estar sobreviviendo en medio de esta situación”.
“Ellos quieren apoderarse de Cuba como han querido hacerlo con otros lugares del mundo para sacar sus recursos y no mejorar la vida de la gente”, deduce el mandatario cubano. Sobre el papel de la Unión Europea y España en esta crisis, considera que deben proteger a su empresariado y ciudadanos.
“No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales desde otro país”, apunta Díaz-Canel en relación con la reducción o cese de actividades empresariales europeas en Cuba debido a amenazas de sanciones norteamericanas. “La Unión Europea y España tienen que comprender que el bloqueo no solo afecta a Cuba, sino también a ciudadanos españoles, europeos, empresarios y entidades”, sintetiza.




