Santo Domingo.-
La Diócesis Stella Maris, bajo el liderazgo de Monseñor Manuel Antonio Ruíz de la Rosa, ha puesto en marcha una innovadora estrategia pastoral para llevar las celebraciones de la Semana Santa y el mensaje cristiano más allá de los templos, acercando la fe a la comunidad en sus propios entornos. Esta iniciativa busca una «Iglesia en salida» que interactúe directamente con la población.
Monseñor Ruíz de la Rosa explicó que la visión central es «sacar la Iglesia a donde está la gente», respondiendo a los cambios sociales y culturales. Desde el inicio de la Cuaresma, se han implementado acciones concretas, incluyendo la celebración del Miércoles de Ceniza en plazas comerciales. «Salimos y nos fuimos a una plaza en la zona oriental a hacer la misa. Y en cada plaza vamos a estar, dejamos la misa fija en esas plazas para que la gente que va a hacer sus diligencias también pueda participar», detalló el prelado.
Esta modalidad pastoral se extiende a diversos espacios públicos. El obispo anunció la realización de un Vía Crucis en la playa de Boca Chica, con la particularidad de incluir botes acompañando la procesión. «Queremos estar donde está la gente, incluso en espacios donde muchos van a recrearse», afirmó, destacando que, según experiencias previas en barrios, las personas muestran respeto por estas manifestaciones religiosas, bajando la música e integrándose.
Entre las iniciativas más audaces, se encuentra la creación de la primera capilla flotante en el río Ozama. «Será como un catamarán con altar, coro y todo lo necesario para celebrar la Eucaristía. Iremos de comunidad en comunidad llevando la fe», explicó Ruíz de la Rosa. Este proyecto busca impactar sectores de difícil acceso, proveyendo presencia eclesial donde la infraestructura religiosa es limitada.
La Semana Santa, según el obispo, es la culminación de una preparación espiritual que inicia con la Cuaresma. «Con el Domingo de Ramos iniciamos la semana mayor, acompañando a Jesús en su entrada triunfal y su pasión», señaló. Para el Jueves Santo, se celebrará la misa crismal y la Cena del Señor con el tradicional lavatorio de los pies, marcando el inicio del Triduo Pascual. El prelado invitó a los fieles a visitar los monumentos y participar activamente en las celebraciones parroquiales.
Más allá de las celebraciones litúrgicas, la diócesis integra el arte como herramienta de evangelización, una pasión del obispo desde su formación. «Siempre he pensado que el arte es un instrumento idóneo para llevar la buena noticia», afirmó, mencionando proyectos como «Moverte«, que combina música y formación artística para la pastoral juvenil.
También se anunció la creación de una pastoral de difuntos para acompañar a las familias en momentos de pérdida, levantando un registro en los cementerios para ofrecer misas, responsos y apoyo espiritual en fechas conmemorativas. «Queremos que las familias no se sientan solas en esos momentos», sostuvo Ruíz de la Rosa.
En cuanto a la juventud, el obispo reflexionó sobre los desafíos que impone la cultura urbana, enfatizando la necesidad de comprender estos fenómenos para ofrecer alternativas desde la Iglesia. Asimismo, subrayó el rol fundamental de la Iglesia en la transformación educativa, aspirando a expandir su red de escuelas y contribuir activamente a la mejora del sistema educativo nacional.
Finalmente, Monseñor Ruíz de la Rosa hizo un llamado a vivir la Semana Santa como un tiempo de conversión y renovación, recordando que «Dios nunca se cansa de perdonar» e invitando a los fieles a fortalecer los valores y el amor al prójimo. «La fe no puede quedarse en los templos. Tiene que salir, tocar vidas y transformar realidades», concluyó.


