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SANTO DOMINGO – En una decisión sorpresiva que ha sacudido los cimientos de la cooperación internacional en materia de seguridad, la embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Lea Campos, anunció el cierre de la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en la capital dominicana hasta nuevo aviso.
El anuncio se dio a conocer a través de la cuenta oficial de Instagram de la misión diplomática, rompiendo con los protocolos habituales de comunicados de prensa. La embajadora Campos no solo confirmó el cese de operaciones de la agencia antidrogas en suelo dominicano, sino que acompañó la medida con un mensaje tajante dirigido a la integridad en la función pública.
“La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos ni en ningún otro. Es una violación repugnante y deshonrada de la confianza pública usar el cargo oficial para beneficio propio”, sentenció la diplomática en su publicación.
Incertidumbre en la cooperación internacional
La suspensión de las actividades de la DEA en el país genera de inmediato una ola de cuestionamientos sobre el futuro de los operativos conjuntos y el intercambio de inteligencia para el combate del narcotráfico en la región.
Aunque el comunicado no detalla casos específicos que hayan motivado este cierre, el énfasis de Campos en la “violación de la confianza pública” sugiere una ruptura profunda vinculada a prácticas corruptas que, a juicio de Washington, hacen insostenible la permanencia de la oficina por el momento.
Reacciones y repercusiones
Hasta el momento, las autoridades dominicanas no han emitido una respuesta oficial ante esta medida, que pone en pausa una de las colaboraciones más estratégicas entre ambos países. Analistas sugieren que este movimiento representa un mensaje de presión política de alto nivel, dejando claro que el apoyo institucional de los Estados Unidos está condicionado a la transparencia absoluta.
La oficina permanecerá inactiva “hasta nuevo aviso”, dejando en el aire la pregunta de qué condiciones exigirá el gobierno estadounidense para retomar sus operaciones en la isla.


