Estados Unidos.- El consumo de hígado, tradicionalmente valorado por su alto contenido nutricional y bajo costo, ha resurgido en el debate público tras una sugerencia del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., en un contexto de incremento sostenido del precio de la carne en Estados Unidos. La recomendación busca promover el retorno a alimentos básicos y ricos en nutrientes para afrontar el encarecimiento de las proteínas.
Esta discusión ha puesto de manifiesto la densidad nutricional del hígado, que se posiciona como una alternativa económica frente a otros cortes de carne. En un momento en que el costo de vida presiona los presupuestos familiares, este alimento, que alguna vez fue un pilar de la cocina doméstica, recupera protagonismo.
El hígado es reconocido como uno de los alimentos más nutritivos, aunque subestimado durante décadas debido a su sabor intenso y textura particular. Su perfil nutricional lo hace difícil de igualar, especialmente el de res, que es una fuente excepcional de hierro hemo, el tipo de hierro de más fácil absorción para el organismo, lo que puede contribuir a prevenir o mejorar la anemia ferropénica. Una pequeña porción cubre una parte significativa del requerimiento diario.
Además, el hígado contiene altos niveles de vitamina A en su forma activa (retinol), esencial para la visión, la función inmunológica y el mantenimiento de la piel y mucosas. También es una fuente concentrada de vitaminas del grupo B, en particular vitamina B12, crucial para la salud neuronal, la formación de glóbulos rojos y el metabolismo energético. Su aporte es tan elevado que no es necesario consumirlo en grandes cantidades.
Este órgano es también una proteína completa, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales, siendo una opción valiosa para quienes buscan fuentes proteicas de calidad sin recurrir a suplementos. Asimismo, proporciona minerales esenciales como zinc, selenio y cobre, fundamentales para el sistema inmune y la producción de colágeno.
A pesar de sus múltiples beneficios, los especialistas recomiendan un consumo moderado de hígado, limitándolo a una o dos veces por semana y en porciones controladas, debido a su altísimo contenido de vitamina A. Se aconseja a personas embarazadas o con ciertas condiciones médicas consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo regularmente en su dieta.
Respecto a su preparación, el principal error que se comete es sobrecocinarlo, lo que resulta en una textura dura y un sabor amargo. Para asegurar que quede tierno y sabroso, es crucial una cocción adecuada y breve.
En síntesis, el hígado no es un alimento de moda, pero sí uno de los más nutritivos disponibles. Bien preparado, ofrece una opción tierna, sabrosa y extremadamente beneficiosa, sin la necesidad de consumir grandes cantidades para obtener sus aportes esenciales.


