Ciudad del Vaticano.- El Papa Francisco ha propuesto, en su tradicional mensaje para la Cuaresma, un “ayuno del lenguaje” que implica evitar el uso de palabras de odio y aquellas que puedan herir a otros. Esta iniciativa busca promover una comunicación más constructiva en el ámbito familiar, en los debates políticos y en la interacción social en general.
El pontífice, en su escrito publicado este viernes, extiende la invitación a la abstinencia de alimento, característica del periodo que precede la Semana Santa, para “incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que solo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”. En este contexto, subraya la importancia de la abstinencia verbal.
Específicamente, el Papa Francisco sugiere una “forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”. Hizo un llamado a “desarmar el lenguaje”, instando a renunciar a las “palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias”.
Asimismo, el Sumo Pontífice enfatizó la necesidad de “aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas”. Según el Papa, esto permitirá que “muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”.
El mensaje cuaresmal también expresa el deseo del Papa Francisco de que este periodo de reflexión “haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”. Solicitó “la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
Finalmente, el pontífice exhortó a que las comunidades cristianas se transformen en “lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.


