Montevideo.- La Embajada de Venezuela en Uruguay ha convertido sus instalaciones en un centro de acopio de donativos desde hace tres días, tras los terremotos que han dejado al menos 1.450 muertos y más de 3.000 heridos en el país caribeño.
Este fin de semana, la comunidad uruguaya recibió unas doce toneladas y media solo en medicamentos, implementos quirúrgicos y leche en polvo, sin contar la comida que llega a los otros 130 centros de recepción organizados a lo largo de todo Montevideo. La meta inicial de enviar veinte toneladas escaló a cuarenta.
El jefe de la Sección Consular de la Embajada de Venezuela en Uruguay, Pedro Antonio Sassone, aseguró a EFE que estas jornadas han sido un «éxito». Mientras se enfocan en «llegar a las cuarenta toneladas» y cerrarlas según los protocolos, «pasan cosas mágicas», como el ofrecimiento de una empresa privada para colaborar en el envío aéreo.
«Vamos a canalizar la posibilidad de un vuelo humanitario, lo vamos a informar a Venezuela y lo vamos a informar acá a Cancillería. Están pasando cosas grandiosas y en un momento, lo más rápido posible, vamos a lograr el envío de estas cuarenta toneladas a Venezuela», indicó Sassone.
Este fin de semana la ministra uruguaya de Defensa Nacional, Sandra Lazo, informó en su cuenta de X que entre los insumos que el país tiene a su disposición está un avión Hércules, lo cual fue comunicado al presidente Yamandú Orsi y a las carteras de Relaciones Exteriores y Salud Pública.
A juicio de Sassone, Uruguay tiene experiencia en «tecnologías importantes», como son las plantas potabilizadoras, por lo que aspira que el país austral pueda colaborar también en ese tipo de aportes. A la Embajada han llegado desde pañales y artículos para bebés hasta agua embotellada y carpas; no obstante, el foco en este momento está en los implementos quirúrgicos y la medicina.
Omar Morales, un voluntario y representante de la comunidad de venezolanos en Uruguay, sostuvo que la iniciativa surgió «de la comunidad organizada» que supo ignorar las diferencias políticas y decidió ponerse de acuerdo y ayudar. Los equipos clasifican medicamentos y leen con cuidado las fechas de vencimiento, por todas partes se escuchan indicaciones y cuando alguien cruza la puerta cargando una carretilla con cajas selladas estallan los aplausos: «Los buenos somos más», grita uno de los voluntarios.
La tragedia no da tregua y los venezolanos despertaron la mañana de este lunes sacudidos por un nuevo sismo de magnitud 4,6 en la zona norte del país.




