Luisiana.- Annie Ramos, de 22 años, esposa de un sargento del Ejército de Estados Unidos, fue puesta en libertad este martes tras permanecer casi una semana bajo detención en un centro federal de inmigración. La noticia fue confirmada por su suegra, Jen Rickling, a la agencia Associated Press.
La detención de Ramos, de origen hondureño, se produjo días antes dentro de una base militar en Luisiana, mientras intentaba iniciar trámites para acceder a beneficios y avanzar en su proceso de residencia permanente.
Tras recuperar su libertad, Ramos compartió su experiencia y sus aspiraciones. “Lo único que siempre he deseado es vivir con dignidad en el país que considero mi hogar desde que era una niña”, declaró a AP. “Quiero terminar mi carrera, continuar mis estudios y servir a mi comunidad, tal como mi esposo sirve a nuestro país con honor”, añadió.
Su esposo, el sargento Matthew Blank, de 23 años, se encontraba en preparativos para un despliegue militar cuando su esposa fue detenida, apenas días después de su matrimonio en marzo. Antes de la liberación, Blank había expresado a la agencia de noticias: “Jamás imaginé que intentar hacer lo correcto me la arrebataría. Lo que se suponía que iba a ser la semana más feliz de nuestras vidas se ha convertido en una de las más difíciles”.
Defensores de familias militares alertaron en su momento que situaciones como esta afectan la moral de las tropas y pueden impactar el reclutamiento de personal.
Ramos llegó a Estados Unidos cuando tenía menos de 2 años. Según el Departamento de Seguridad Nacional, en 2005 un juez de inmigración ordenó su deportación porque su familia no asistió a una audiencia. Desde entonces, ha procurado regularizar su estatus, incluyendo una solicitud al programa DACA en 2020 que no se resolvió debido a disputas legales.
Durante su detención, diversas voces del Congreso y organizaciones civiles advirtieron que la deportación de cónyuges de militares podría socavar la estabilidad de las familias y, por ende, la seguridad nacional. “Es malo para la moral y afecta la preparación de los soldados”, comentó a AP la experta en derecho migratorio Margaret Stock.
Ahora en libertad, Ramos afirmó que su prioridad es regularizar su estatus, retomar sus estudios en bioquímica y reconstruir su vida junto a su esposo. “Queremos crear un hogar, un futuro y una familia. Esta experiencia ha sido increíblemente difícil, pero también me ha recordado el poder de la fe, el amor y la comunidad. Tengo esperanza en lo que nos depara el futuro”, concluyó.






