Bogotá.- El Estado colombiano ofreció este miércoles un acto público de perdón al periodista Hollman Morris y a su familia, reconociendo su responsabilidad en la persecución, seguimientos e interceptaciones ilegales que sufrieron entre 2004 y 2009. Este evento fue parte del cumplimiento de un acuerdo de solución amistosa suscrito ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La ceremonia se llevó a cabo en la Casa de Nariño y estuvo encabezada por el presidente Gustavo Petro. Durante el acto, Morris aseguró que él y su familia fueron objeto de una intensa persecución por parte del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) durante el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe.
Morris, actual gerente del sistema de medios públicos RTVC, advirtió que algunos discursos del Gobierno entrante le recuerdan el ambiente que dio paso a la persecución que sufrió por su trabajo periodístico. Aunque aceptó las disculpas oficiales, Morris sostuvo que la reparación debe ir más allá del reconocimiento público y traducirse en garantías de no repetición. Asimismo, pidió la recuperación de su programa periodístico Contravía, que desapareció como consecuencia de las presiones y hostigamientos.
El caso se remonta al período entre 2004 y 2009, cuando Morris denunció que agentes del extinto DAS realizaron interceptaciones telefónicas, seguimientos, amenazas y campañas de estigmatización contra él y su familia debido a sus investigaciones sobre el conflicto armado y las violaciones de derechos humanos. Esta situación finalmente los obligó a salir del país.
En 2009, el comunicador llevó el caso ante la CIDH con el respaldo del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar). Tras varios años de trámite, el Estado colombiano aceptó su responsabilidad internacional y acordó implementar medidas de reparación.
Durante el acto también intervino Patricia Casas, exesposa de Morris, quien afirmó que la persecución dejó profundas secuelas psicológicas en toda la familia. Recordó que las investigaciones revelaron que agentes del DAS vigilaban incluso a sus hijos cuando eran menores de edad y que las operaciones de seguimiento afectaron gravemente su vida cotidiana.
Por su parte, el presidente Petro sostuvo que quienes ordenaron y ejecutaron esas acciones deberían pedir perdón personalmente. El mandatario afirmó que el expresidente Álvaro Uribe y otros responsables de la época tendrían que asumir públicamente esa responsabilidad y reiteró el compromiso del Estado de garantizar que hechos similares no vuelvan a repetirse.




