WASHINGTON.- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves la imposición de sanciones financieras al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a varios miembros de su familia y al coronel Alejandro Castro Espín, hijo del exmandatario Raúl Castro.
La lista de sanciones incluye a la esposa de Díaz-Canel, Lis Cuesta Peraza, así como a su hijastro Manuel Anido Cuesta, quien reside en Madrid. Además, fue sancionado Raúl Alejandro Castro Calis, nieto de Raúl Castro e hijo del coronel Alejandro Castro Espín.
La Administración de Donald Trump también impuso sanciones al Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba y a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), una red de comités creada para apoyar la revolución comunista. Además, fueron incluidas en el listado de entidades sancionadas el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur.
Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con las personas y entidades designadas. Los activos bajo jurisdicción estadounidense de estas entidades quedan bloqueados.
Esta ronda de sanciones forma parte de la estrategia de presión que el Gobierno de Trump ejerce sobre Cuba para forzar cambios económicos y políticos en la isla. Desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, en un ataque militar estadounidense en Venezuela, Trump ha impuesto un bloqueo petrolero a Cuba que ha agravado su crisis económica.
También ha amenazado en varias ocasiones con «tomar el control» de la isla. El Departamento de Justicia presentó además el mes pasado una acusación contra Raúl Castro, expresidente y hermano menor del fallecido líder cubano Fidel Castro, por su presunta responsabilidad en el derribo, en 1996, de dos avionetas de una organización del exilio cubano que causó la muerte de cuatro personas.
En este contexto, Washington y La Habana han mantenido negociaciones discretas en las que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, uno de los nietos de Raúl Castro conocido como «El Cangrejo», habría ejercido como uno de los interlocutores cubanos.
El Gobierno de Cuba insiste en que cualquier cambio en el país debe ser decidido por el pueblo cubano y denuncia que Estados Unidos prepara una agresión militar contra la isla.




