Santo Domingo.-
Un conflicto prolongado en **Irán**, junto con el cierre del estratégico **Estrecho de Ormuz** por más de tres semanas, podría desencadenar consecuencias económicas irreversibles a nivel global, advirtió el abogado, diplomático y experto en relaciones internacionales **Iván Gatón**.
El especialista explicó que una escalada militar sostenida en la región impactaría directamente las economías mundiales, principalmente por la interrupción del tránsito energético internacional. Esto provocaría un aumento significativo de la inflación global y generaría tensiones políticas en diversas potencias.
**Gatón** señaló que, pese a la superioridad militar de **Estados Unidos**, una intervención terrestre en **Irán** sería extremadamente compleja. Atribuyó esta dificultad a la vasta extensión territorial del país, de aproximadamente **un millón y medio de kilómetros cuadrados**, y a la solidez de sus estructuras militares, que incluyen a la **Guardia Revolucionaria** y al ejército regular, sumado a una población altamente cohesionada.
“El escenario cambia completamente si el conflicto se extiende cuatro o cinco semanas con el **Estrecho de Ormuz** cerrado. Los efectos sobre las economías del mundo serían prácticamente irremediables”, afirmó **Gatón** durante su participación en el **Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio**.
El experto destacó que un aumento global de la inflación podría alterar escenarios políticos internacionales, particularmente en **Estados Unidos**, donde el desempeño económico es un factor determinante en los procesos electorales.
**Gatón** también indicó que a **Washington** no le conviene una guerra prolongada, dado que implicaría un desgaste militar y logístico considerable. Además, autoridades estadounidenses han reconocido limitaciones en su capacidad industrial para reponer rápidamente el armamento utilizado en un conflicto de esta envergadura.
En ese contexto, consideró probable que tanto **Estados Unidos** como **Israel** busquen acortar la duración de las hostilidades para evitar un deterioro mayor de la estabilidad global.
El diplomático subrayó la necesidad de que **Occidente** comprenda mejor las dinámicas culturales y religiosas del mundo musulmán para interpretar correctamente los conflictos en la región.
A su juicio, factores históricos, religiosos y sociales influyen profundamente en el desarrollo de las guerras y en la disposición de ciertos grupos a sostener enfrentamientos prolongados.
“Necesitamos aprender más sobre esas sociedades para poder interpretar adecuadamente sus decisiones y comportamientos en escenarios de conflicto”, expresó.
Finalmente, **Gatón** advirtió que uno de los desafíos actuales del mundo occidental es la fragmentación política y social en **Europa** y **Estados Unidos**, lo que dificulta respuestas coordinadas ante crisis internacionales de gran escala.
El experto concluyó que la evolución del conflicto dependerá de decisiones estratégicas en las próximas semanas, un periodo que considera crucial para evitar una crisis económica mundial de mayores proporciones.


