Nueva York.-
Expertos en nutrición aconsejan priorizar la ingesta de huevos cocidos, hervidos o a la plancha, en detrimento de los fritos, y sugieren acompañarlos con vegetales, frutas y otros alimentos ricos en fibra.
Si bien el huevo es reconocido como una fuente nutricional completa, aportando proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables, su consumo excesivo puede acarrear consecuencias adversas para la salud, enfatizando la importancia del equilibrio dietético.
Según especialistas en nutrición de Bupa Salud Latinoamérica, un consumo de entre uno y tres huevos diarios es generalmente seguro para la mayoría de los individuos sanos. No obstante, el cuerpo puede manifestar diversas señales cuando la cantidad ingerida excede lo adecuado para cada organismo.
Algunos individuos reportan síntomas como sensación de pesadez, gases, inflamación abdominal, náuseas e incluso diarrea tras la ingesta de grandes cantidades de este alimento.
Estos efectos pueden atribuirse a la dificultad para digerir elevadas proporciones de proteínas o grasas, especialmente si los huevos se consumen fritos o junto a otros ingredientes ricos en grasas como la mantequilla, el queso o embutidos.
En ciertos casos, la reacción podría indicar una sensibilidad o intolerancia alimentaria.
Aunque el impacto del huevo varía entre individuos, el consumo excesivo puede llevar a un incremento en los niveles de colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”) y de triglicéridos en algunos organismos.
Este riesgo se acentúa cuando la ingesta elevada de huevos se asocia con dietas ricas en grasas saturadas y alimentos ultraprocesados. Los especialistas subrayan que el contexto dietético general es tan crucial como la cantidad de huevos consumida.
Pese a su valor nutritivo y su capacidad de generar saciedad, el consumo desmedido de huevos puede contribuir a un aumento significativo de la ingesta calórica diaria, particularmente cuando se preparan fritos con aceites, mantequilla o acompañamientos calóricos.
Un aumento de peso podría ser un indicador indirecto de un desequilibrio en la dieta, incluso si los alimentos consumidos se perciben como saludables.
Individuos con dietas hiperproteicas pueden experimentar sed frecuente o fatiga, debido a la mayor demanda de agua para metabolizar las proteínas y la eliminación de residuos por los riñones.
Aunque el huevo en sí mismo no es problemático, su consumo diario en grandes cantidades y durante períodos extendidos puede contribuir a este desequilibrio, especialmente en ausencia de una adecuada hidratación.
Para pacientes con diabetes, antecedentes cardíacos o colesterol elevado, los especialistas recomiendan una moderación aún mayor.
De hecho, algunos expertos sugieren limitar el consumo a entre tres y cuatro huevos semanales en pacientes con factores de riesgo cardiovascular.
Por consiguiente, es fundamental que personas con hipertensión, enfermedades cardíacas o diabetes consulten a un médico o nutricionista antes de modificar significativamente su ingesta de huevos.


