Texas.- Una familia de origen venezolano se encuentra en situación de calle en Texas, viviendo en su vehículo, después de ser liberada de un centro de detención migratoria y descubrir que todas sus pertenencias, incluyendo ahorros y mascotas, habían sido robadas de su apartamento. La situación se desencadenó tras una detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que mantuvo a la familia privada de libertad por más de un mes.
Adriana Laya, Miguel Alberto Caicedo y sus hijos de 6 y 11 años fueron arrestados por agentes de ICE el 13 de enero en Las Cruces, Nuevo México, mientras asistían a una cita migratoria. Según relató Caicedo, no se les proporcionó una explicación para su detención. “No nos dieron razón de por qué nos estaban arrestando. Mis hijos llorando les decían a los agentes que nosotros no éramos criminales, que nada malo habíamos hecho. Y en sí los de ICE solo decían que eso venía de arriba”, expresó a la cadena Telemundo.
Durante 39 días, la familia permaneció en el centro de detención familiar de Dilley, Texas, donde enfrentaron condiciones difíciles. Caicedo informó que sus hijos sufrieron psicológicamente y que la familia contrajo virus como el COVID-19. Además, su hijo, quien padece de problemas renales, tuvo acceso restringido al agua potable. “Nos dejaban comprar por un día y luego querían vendernos una caja de agua en $40 dólares. No teníamos dinero ni nadie que nos ayudara”, lamentó.
Gracias a la intervención de algunos congresistas, la familia logró su liberación. Sin embargo, al regresar a su apartamento, se encontraron con una devastadora realidad: habían sido despojados de todas sus posesiones. “Cuando llegamos a nuestra casa nos encontramos con la cruda realidad de que no había nada. Solo conseguimos una bolsa de basura con unos cepillos de barrer y una pala. De resto, no había nada. Se llevaron todo, incluso las herramientas, los ahorros, las prendas. Mis hijos lloraron, fue una tristeza inmensa”, detalló Caicedo.
Actualmente, la familia subsiste con pequeños trabajos de reparto y depende de la ayuda de amigos, donaciones y una campaña de GoFundMe para arrendar un nuevo hogar y reconstruir su vida. Sospechan que personas conocidas están detrás del robo, habiendo identificado algunas de sus pertenencias, como la bicicleta de los niños y aires acondicionados, publicadas en la plataforma Marketplace de redes sociales.
Adriana Laya, la madre, envió un mensaje a los presuntos responsables: “Nunca me esperé eso de esas personas, que nos pagaran así. Yo vine a trabajar por un futuro a mis hijos, darles un hogar y que estuvieran bien y darles estudio”.


