Santo Domingo.- Narciso de la Cruz y su hermana lograron salvar sus vidas al refugiarse en la azotea de su vivienda durante las severas inundaciones que azotaron el sector Nuevo Amanecer de Los Alcarrizos la madrugada del pasado miércoles. Las intensas lluvias provocaron el desbordamiento del río Lebrón, dejando a De la Cruz sin sus pertenencias tras la devastación en su hogar.
Con 43 años de residencia en la comunidad, Narciso de la Cruz afirmó no haber presenciado una situación de tal magnitud. Relató que la crecida del río fue incesante. Fue el sonido de una mesa al volcarse, alrededor de las 3:00 de la madrugada, lo que lo alertó sobre la entrada del agua en su casa.
Con el agua ya a la altura de la cintura, De la Cruz se apresuró a contactar a su hermana, quien reside en la vivienda contigua. La fuerza de la corriente dificultó la apertura de la puerta de su hermana, pero finalmente consiguieron reunirse. Ante la rápida subida del nivel del agua, buscaron refugio en la parte más alta de su hogar.
«Subimos por una escalera a la azotea y ahí amanecimos; si no hacemos eso, no sé qué hubiera pasado», declaró Narciso, describiendo cómo presenciaron desde las alturas la corriente arrastrando mobiliario y objetos. «Una hielera de un colmado y una puerta se la llevó el río. Todo se lo llevó el agua», añadió.
Al amanecer, Narciso de la Cruz se encontró con una escena desoladora: su casa había quedado completamente vacía. «En mi casa no hay nada. No hay lavadora, no hay cama, no hay estufa, ni tanque», lamentó. Durante dos días, De la Cruz ha estado removiendo escombros y objetos dañados hacia la calle, en un esfuerzo por limpiar, aunque consciente de que sus bienes materiales son irrecuperables.
Pese a la pérdida total de sus posesiones, Narciso de la Cruz encuentra consuelo en la supervivencia. «Lo material se puede comprar, pero la vida no la compra nadie. Gracias a Dios estamos vivos», expresó.
Las autoridades competentes realizaron un levantamiento en la zona afectada el día anterior y continuaban este jueves con las labores de remoción de escombros en el kilómetro 18 de la autopista Duarte. No obstante, la incertidumbre persiste para los residentes como Narciso de la Cruz, quienes se enfrentan al desafío de reconstruir sus vidas desde cero.


