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Hablar de Ginette Altagracia Bournigal es hablar de una mujer que ha sabido combinar con gracia la firmeza de la política con la sencillez de la vida familiar. Senadora de la República por la provincia de Puerto Plata, Bournigal no solo es reconocida por su trayectoria legislativa, sino también por la cercanía que mantiene con su gente, la misma que la vio nacer un 27 de agosto.
Hija del doctor Otto Bournigal y de doña Lidia Socías de Bournigal, creció con valores firmes que marcaron su carácter. Se formó académicamente primero en el Colegio San José, luego con estudios de secretariado en la Cámara de Comercio de Puerto Platay más tarde en la Universidad Católica de Ponce, Puerto Rico, donde profundizó en estudios de Sociología. Su preparación le dio una mirada amplia de la sociedad y sus necesidades, algo que más tarde trasladaría a su vida pública.
Pero cuando se le pregunta por su mayor logro, no habla de leyes, ni de cargos, ni de reconocimientos. Con una sonrisa franca, responde: “mi familia”. Al lado de su esposo, el ingeniero Miguel Jiménez Messón, ha formado un hogar que es su mayor orgullo: tres hijos, tres más que la vida le regaló “como propios” y siete nietos que, asegura, son su mayor tesoro.
La política llegó a su vida de la mano de su compañero, quien también fue senador por Puerto Plata. Sin embargo, pronto su propia voz comenzó a resonar con fuerza. Fue senadora entre 1998 y 2002, luego gobernadora civil (2002-2004), más tarde diputada (2016-2020), y regresó al Senado en 2020, donde ha sido reelecta para el período 2024-2028. Siempre con la determinación de representar a su provincia con dignidad.
Su hoja de vida también guarda múltiples reconocimientos: desde la Procuraduría del Distrito Nacional por su apoyo a la juventud, hasta las distinciones de UTESA, la UASD y el Ayuntamiento de Santiago, que la declaró Mujer Distinguida. Pero más que los premios, lo que la define es su compromiso y la fe en que la política puede servir de puente para mejorar la vida de la gente.
Hoy, como ayer, Ginnette Bournigal sigue siendo la misma mujer fuerte pero llena de sensibilidad, de mirada franca y carácter decidido que aprendió con sus padres desde niña que la grandeza está en servir.
Y quizá ese sea su verdadero secreto: ser, antes que senadora, diputada, gobernadora, una hija agradecida y orgullosa de Puerto Plata y una mujer profundamente entregada a su familia y a su gente.


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