La Habana.- El Gobierno cubano rechazó este jueves las recientes sanciones financieras impuestas por Estados Unidos al presidente Miguel Díaz-Canel, a su esposa Lis Cuesta, a su hijastro Manuel Anido Cuesta y a otros miembros de la familia presidencial. Además, el Departamento del Tesoro incluyó en la lista de sancionados al coronel Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro, y a su nieto Raúl Alejandro Castro Calis.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó su indignación en redes sociales, calificando la inclusión de Díaz-Canel y sus familiares como «la última muestra del plan intervencionista estadounidense» para presentar a Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU.
«Cada acción dirigida a construir un escenario de conflicto entre los dos países estará destinada al fracaso. Cada amenaza contra la independencia y soberanía de Cuba tendrá como respuesta más unidad y determinación de nuestro pueblo», enfatizó Rodríguez.
Además del presidente, su familia y otros funcionarios cubanos, el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur también fueron sancionados por EE.UU.
Las sanciones impuestas implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con las personas y entidades designadas. Además, los activos bajo jurisdicción estadounidense de estos individuos y organizaciones quedan bloqueados.
Esta ronda de sanciones forma parte de la estrategia de presión que el Gobierno de Donald Trump ejerce sobre Cuba para forzar cambios económicos y políticos en la isla. Desde la captura de Nicolás Maduro en enero, EE.UU. ha impuesto un bloqueo petrolero a Cuba, lo cual ha exacerbado su crisis económica.
El Departamento de Justicia presentó además una acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo, en 1996, de dos avionetas de una organización del exilio cubano que causaron la muerte de cuatro personas.
En este contexto, Washington y La Habana han mantenido negociaciones discretas. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, uno de los nietos de Raúl Castro, conocido como «El Cangrejo», ha actuado como interlocutor cubano en estas conversaciones.
El Gobierno de Cuba insiste en que cualquier cambio en el país debe ser decidido por el pueblo cubano y denuncia que EE.UU. prepara una agresión militar contra la isla.




