JERUSALÉN.- El movimiento islamista Hamás acusó este lunes a Israel de “continuar su genocidio” contra la población de Gaza, tras el bombardeo de una planta desalinizadora en la ciudad de Gaza.
El portavoz de Hamás, Hazem Qasem, afirmó que el ataque contra la instalación de agua potable forma parte de una ofensiva dirigida contra servicios esenciales para la población gazatí. Según Qasem, estas acciones buscan privar a los habitantes de Gaza de recursos básicos y representan una nueva vulneración del alto el fuego vigente desde octubre de 2025.
El ataque ocurrió horas antes en el barrio Sheij Radwan, en la ciudad de Gaza. Israel también bombardeó una vivienda y una mezquita en el barrio de Shati.
El Ejército israelí justificó sus operaciones al señalar que uno de los objetivos era un almacén de armas de Hamás, aunque no especificó si esta instalación correspondía a la zona de la desalinizadora o al sector de Shati.
Qasem sostuvo que la intensificación de los bombardeos también afecta a concentraciones de desplazados y destruye tiendas de campaña, lo que, a su juicio, demuestra que Israel mantiene su plan de desplazamiento forzoso pese al acuerdo de tregua.
El portavoz calificó la escalada como una “agresión a gran escala” y acusó a Israel de mostrar “máximo desprecio” por el acuerdo de alto el fuego firmado con mediación de Estados Unidos, Egipto, Turquía y Catar.
Desde la entrada en vigor de la tregua, el pasado 11 de octubre, el Ejército israelí ha matado a al menos 1.288 personas en la Franja de Gaza y ha herido a más de 4.290, según informó este lunes el Ministerio de Sanidad del enclave palestino.
Hamás afirmó que los nuevos ataques evidencian que Israel continúa incumpliendo sus compromisos y “socavando los esfuerzos” para consolidar y aplicar el pacto de tregua.




