Beirut.-
Miles de simpatizantes del grupo chií libanés Hizbulá se congregaron este domingo en el suburbio sureño de Dahye, en Beirut, una de las zonas del país de mayoría chií donde el grupo posee mayor influencia. El propósito fue honrar al líder supremo iraní Alí Jameneí, cuya muerte el grupo atribuye a Israel, y mostrar su firme apoyo a la República Islámica.
La multitud, compuesta por miles de mujeres y hombres, vestía riguroso luto y se mantuvo estrictamente segregada por sexo. Portando banderas iraníes y de Hizbulá, los asistentes lloraron y corearon consignas como «Muerte a América» y «Muerte a Israel». Este suburbio fue una de las áreas más duramente afectadas por los bombardeos de Israel dentro del área metropolitana de Beirut durante el conflicto del año 2024.
El escenario del acto estuvo presidido por grandes imágenes de Jameneí, el influyente clérigo chií que lideró la República Islámica durante los últimos 37 años, y de Hasán Nasrala, el máximo responsable de Hizbulá, también fallecido en un bombardeo sobre su búnker ubicado en el Dahye en septiembre de 2024, un ataque que Hizbulá imputa a Israel.
Poco antes del encuentro, de breve duración, el nuevo líder de Hizbulá, Naim Qassem, emitió un comunicado. En él, lamentó el fallecimiento de Jameneí con el «orgullo» de poder decir que el ayatolá iraní «alcanzó el triunfo supremo y el honor de sellar su noble y bendita vida con la medalla divina del martirio».
En un comunicado cargado de referencias religiosas, Qassem señaló que la muerte de Jameneí es «una mancha de vergüenza para toda la humanidad», al argumentar que prueba que «los asesinos sionistas de profetas oprimen a los pueblos del mundo mediante la tiranía apoyada por el «Gran Satán», Estados Unidos».
Según Qassem, Jameneí alcanzó con su muerte «las más altas medallas de dignidad, sinceridad, resistencia y devoción en el camino de Alá Todopoderoso». Este hecho, añadió, se produjo mientras lideraba «el camino de la yihad y la resistencia contra los tiránicos y arrogantes estadounidenses e israelíes, enemigos de la religión y la humanidad».
Qassem también afirmó que Hizbulá, que durante años se ha nutrido del apoyo económico, militar, político y religioso de Irán, continuará su camino «con determinación, firmeza y un espíritu de mártir que no conoce la fatiga ni la sumisión», tal como hicieron Jameneí y Nasrala.
«Por grandes que sean los sacrificios, no abandonaremos el campo del honor y la resistencia, ni la confrontación contra la tiranía estadounidense y la criminalidad sionista, en defensa de nuestra tierra, nuestra dignidad y nuestras decisiones independientes», sentenció el líder.
Sin embargo, su mensaje no incluyó ninguna promesa específica de actuar en este momento contra Israel o Estados Unidos, a pesar de que el Gobierno de Benjamin Netanyahu mantiene ocupado territorio libanés desde la guerra que enfrentó a ambos en el año 2024 y los bombardeos casi diarios que las fuerzas armadas israelíes ejecutan contra objetivos de la organización.


