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Por: Anulfo Vargas Vasquez
Nueva York. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, que comenzó en 2018, podría palidecer frente a un nuevo enfrentamiento arancelario que amenaza con desatarse en los próximos años, dependiendo del resultado de las elecciones presidenciales en EE. UU. Este conflicto no solo afectaría a ambas potencias, sino que tendría repercusiones globales, incluida América Latina, una región profundamente vinculada al comercio internacional y dependiente de las exportaciones a estos dos gigantes económicos.
Según estimaciones de Barclays, una nueva guerra comercial podría reducir el crecimiento económico de Estados Unidos en un 1,4%, mientras que la economía china sufriría un impacto aún mayor, con una contracción del 2% en el año posterior a la implementación de nuevos aranceles. América Latina, cuyos principales socios comerciales incluyen a China y Estados Unidos, no sería inmune a estos efectos. La reducción en la demanda de productos latinoamericanos, especialmente materias primas, afectaría el crecimiento regional, exacerbando las vulnerabilidades económicas de algunos países.
Además, la eurozona también se vería afectada, con un recorte del PIB estimado en 0,7%. Esta situación podría traducirse en una reducción de las exportaciones latinoamericanas hacia Europa, lo que añadiría presión a economías dependientes del comercio exterior, como México, Brasil y Argentina.
El recorte de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo ha redirigido la atención hacia la Reserva Federal de Estados Unidos, que está considerando su propio ajuste monetario. Los mercados financieros ya anticipan un recorte en los tipos, pero las próximas semanas estarán marcadas por la incertidumbre política de las elecciones estadounidenses. Las decisiones que se tomen en ese contexto tendrán un impacto directo en las economías latinoamericanas, sobre todo en relación con el comercio y las inversiones.
Una victoria del Partido Demócrata podría llevar a un aumento de los impuestos corporativos en Estados Unidos al 28%, lo que, según Ajay Rajadhyaksha, presidente global de investigaciones de Barclays, impactaría las ganancias empresariales y probablemente sería mal recibido por los mercados bursátiles. Sin embargo, un triunfo de Donald Trump tendría consecuencias aún más graves para la economía global, ya que podría imponer aranceles del 10% a todas las importaciones y del 60% a los productos chinos, afectando a toda la cadena de suministro internacional, de la cual América Latina es parte.
El economista jefe de Barclays para Estados Unidos, Marc Giannoni, destaca que aunque el impacto inicial sería mayor para China, la disrupción en el comercio global afectaría a largo plazo a economías más pequeñas y abiertas, como las latinoamericanas, que dependen de sus exportaciones a las grandes potencias.
En términos de inversión, Barclays sugiere que los inversores en América Latina podrían optar por mantenerse al margen hasta que las elecciones estadounidenses ofrezcan mayor claridad sobre el panorama global. No obstante, la firma proyecta que la renta variable global cerrará el año con una ligera alza, especialmente en los mercados europeos, mientras que en Estados Unidos y Reino Unido el margen de crecimiento será más limitado.
Por su parte, la renta fija en América Latina podría enfrentar un entorno de mayor incertidumbre, con posibles aumentos en la rentabilidad de los bonos estadounidenses y británicos. A nivel local, las tasas de interés en la región podrían mantenerse estables, pero la volatilidad del mercado global podría tener un efecto adverso en la deuda soberana de países latinoamericanos.
El desenlace de la guerra comercial y el resultado de las elecciones en Estados Unidos podrían tener un impacto directo en el crecimiento económico de América Latina, afectando tanto sus exportaciones como la estabilidad de los mercados financieros regionales. Las decisiones que se tomen en Washington y Pekín en los próximos meses serán vital para definir el rumbo económico de la región.