Santo Domingo.- La desinformación y los rumores difundidos en redes sociales durante el proceso de renovación de la nueva cédula de identidad están provocando una grave crisis en la donación de órganos en la República Dominicana, al punto de que siete de cada diez familias rechazan autorizar el procedimiento tras la muerte de un ser querido.
La alarmante revelación fue hecha por el director del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT), José Juan Castillos Almonte, en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, quien aseguró que las falsas creencias han disparado la negativa familiar y reducido drásticamente las posibilidades de salvar vidas mediante trasplantes.
Según explicó, la controversia surgió cuando se planteó que los ciudadanos pudieran expresar en la nueva cédula su voluntad de ser donantes de órganos. A partir de ahí comenzaron a circular versiones falsas que sembraron temor entre la población.
«Muchas personas comenzaron a decir que no iban a sacar su cédula porque, si expresaban que querían ser donantes, cuando ingresaran a un hospital los dejarían morir para extraerles los órganos», denunció Castillos.
Más de 550 personas permanecen actualmente en lista de espera por un trasplante renal, entre ellas 10 niños y decenas de jóvenes menores de 25 años que dependen de una donación para seguir viviendo.
Las estadísticas reflejan el deterioro de la situación. Mientras en 2024 se registraron 22 donaciones cadavéricas, durante 2025 la cifra cayó a apenas 12, una reducción que disminuye significativamente las oportunidades de trasplante para quienes enfrentan enfermedades terminales.
El especialista aclaró que la extracción de órganos está sometida a estrictos protocolos médicos y legales, por lo que resulta imposible realizarla de manera clandestina.
Explicó que el procedimiento solo puede efectuarse en centros hospitalarios autorizados, tras confirmarse la muerte encefálica del paciente y con el consentimiento expreso de los familiares.
Sin embargo, el temor generado por las noticias falsas obligó incluso a detener una iniciativa que buscaba promover el registro voluntario de donantes en los centros de cedulación.
«En donación estamos mal», admitió el director del INCORT al advertir que cada rumor sin fundamento puede traducirse en menos órganos disponibles y más vidas en peligro.



