TEHERÁN, Irán.- La República Islámica de Irán ha advertido que procederá al cierre del estratégico estrecho de Ormuz si Estados Unidos mantiene el bloqueo naval impuesto a sus embarcaciones. Esta declaración marca una nueva escalada en las tensiones bilaterales, con el potencial de afectar gravemente el comercio energético global.
Según reportes de medios iraníes, esta acción sería interpretada como una respuesta directa a lo que Teherán considera una violación del alto el fuego actualmente en vigor con Washington. Las agencias de noticias Fars y Tasnim, vinculadas a la Guardia Revolucionaria, citaron a fuentes del Consejo Supremo de Seguridad Nacional para respaldar la advertencia.
El anuncio surge en un momento diplomático delicado, caracterizado por acuerdos frágiles y movimientos militares en la región. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, confirmó previamente la reapertura temporal del estrecho de Ormuz, con fecha límite hasta el próximo miércoles, coincidiendo con el fin del alto el fuego acordado con Estados Unidos.
No obstante, Teherán ha impuesto condiciones rigurosas para el tránsito de embarcaciones por el estrecho. Estas incluyen la coordinación previa con las fuerzas iraníes, la utilización de rutas marítimas específicas y la ausencia de vínculos con países considerados adversarios, como Estados Unidos e Israel. La ruta designada comprende un corredor de entrada desde el mar de Omán hasta la isla de Larak, y otro de salida en sentido inverso, ambos bajo estricta supervisión iraní.
Poco después de las declaraciones de Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, reafirmó la continuidad del bloqueo naval, indicando que este se mantendrá vigente hasta la consecución de un acuerdo total con Irán. "El estrecho de Ormuz está abierto al comercio, pero el bloqueo contra Irán seguirá en pleno efecto", declaró el mandatario en su red social Truth Social, tras el reciente fracaso de negociaciones en Islamabad.
La postura de Washington incrementa la presión en un escenario ya volátil, donde las decisiones sobre navegación pueden generar consecuencias globales inmediatas. La situación se complica aún más por el contexto en Líbano, donde el cese de hostilidades era una de las condiciones clave del alto el fuego pactado el pasado día 8.
A pesar de este acuerdo, Israel ha continuado con sus bombardeos en territorio libanés, que, según autoridades locales, han provocado más de 2.200 muertos, poniendo en entredicho la estabilidad del pacto. Aunque Irán se comprometió a garantizar el tránsito marítimo, el flujo de buques por el estrecho ha experimentado una disminución desde la entrada en vigor de la tregua.
El presidente Trump aseguró no considerar necesaria una extensión del alto el fuego, mostrando confianza en alcanzar un acuerdo próximo con Teherán. Sin embargo, las recientes advertencias iraníes sobre el estrecho de Ormuz evidencian que la situación sigue siendo altamente impredecible. El estrecho, vital para el transporte de petróleo a nivel mundial, se posiciona nuevamente en el centro de la tensión geopolítica, con riesgos directos para la economía global si su cierre se materializa.


