Bogotá.- El excandidato presidencial colombiano Iván Cepeda anunció este martes que promoverá una campaña de «desobediencia civil pacífica» si el presidente electo, Abelardo De la Espriella, no renuncia a su ciudadanía estadounidense y no responde a una serie de cuestionamientos planteados por la oposición.
Durante una intervención en el programa televisivo El Show del Mediodía, Cepeda aseguró que no reconocerá la autoridad del próximo mandatario si, antes de asumir el poder el próximo 7 de agosto, De la Espriella no aclara aspectos relacionados con su doble nacionalidad y sus presuntos vínculos con agencias estadounidenses.
El exsenador, quien obtuvo más de 12 millones de votos en la segunda vuelta electoral, afirmó que emprenderá un proceso de «desobediencia civil pacífica» e instará a sus seguidores a adoptar la misma postura si no se resuelven estos puntos.
Cepeda también rechazó las declaraciones De la Espriella sobre la posibilidad de cooperar con eventuales solicitudes de extradición emitidas por Estados Unidos, incluyendo aquellas que pudieran involucrar a funcionarios del actual Gobierno encabezado por Gustavo Petro.
Las declaraciones del líder opositor provocaron una inmediata respuesta desde el entorno del presidente electo. Integrantes del futuro gabinete De la Espriella calificaron el llamado a la desobediencia civil como una amenaza a la institucionalidad y exhortaron a respetar el resultado de las urnas y el proceso democrático colombiano.
Analistas y sectores políticos han advertido que el anuncio podría incrementar la tensión política en Colombia, un país que atraviesa un escenario de alta polarización tras unas elecciones presidenciales definidas por un estrecho margen de votos.
Cepeda, quien inicialmente reconoció la victoria De la Espriella tras la validación oficial de los resultados electorales, ha endurecido su discurso en los últimos días, denunciando presuntas injerencias extranjeras y cuestionando la legitimidad política del presidente electo.
Asimismo, Abelardo De la Espriella ha reiterado que su triunfo fue ratificado por las autoridades electorales y ha llamado a todos los sectores políticos a respetar la voluntad popular expresada en las urnas.
La controversia se produce a poco más de un mes de la toma de posesión presidencial, prevista para el próximo 7 de agosto, en medio de crecientes debates sobre la gobernabilidad, la oposición y el futuro político del país sudamericano.




