Tokio.- El Gobierno de Japón reafirmó este martes su respaldo a la Corte Penal Internacional (CPI), tras el anuncio de Estados Unidos de impulsar una campaña diplomática para desmantelar el organismo con sede en La Haya.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, aseguró que su país mantiene un «apoyo constante» a la CPI y destacó la importancia de fortalecer los mecanismos internacionales para combatir los crímenes más graves y proteger el Estado de derecho.
Asimismo, manifestó la preocupación de Tokio por la iniciativa promovida por Washington y señaló que el Ejecutivo japonés seguirá de cerca la evolución de la situación. Kihara explicó que Japón definirá su respuesta observando las futuras acciones de Estados Unidos y manteniendo una comunicación permanente con la Corte Penal Internacional y los demás Estados miembros del organismo.
El portavoz reiteró que la cooperación internacional y el respeto al derecho internacional siguen siendo pilares fundamentales de la política exterior japonesa. La campaña anunciada por el secretario de Estado estadounidense, Marcos Rubio, contempla prohibir el ingreso a Estados Unidos del personal de la CPI, ampliar las sanciones contra sus funcionarios y organizaciones vinculadas, además de presionar a países aliados para que abandonen el tribunal.
Según Rubio, la Corte pretende actuar como un «árbitro global sin rendición de cuentas», por lo que Washington considera necesario limitar su influencia. Estados Unidos no forma parte del Estatuto de Roma, tratado que dio origen a la CPI, y durante la administración del presidente Donald Trump impuso sanciones contra altos funcionarios del tribunal por investigar presuntos crímenes de guerra cometidos por personal estadounidense en Afganistán y por abrir procesos relacionados con autoridades israelíes.
A finales de 025, la presidenta de la CPI, la jueza japonesa Tomoko Akane, denunció que esas sanciones equiparaban a jueces y fiscales del tribunal con terroristas y narcotraficantes, al tiempo que aseguró que la independencia de la Corte permanecería intacta frente a cualquier presión. En este contexto, la organización Human Rights Watch instó recientemente al Gobierno japonés a reforzar públicamente su respaldo a la CPI ante las crecientes presiones ejercidas por Estados Unidos.




