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Determina que las declaraciones hechas al FBI en Guantánamo no fueron voluntarias y podrían complicar aún más el histórico proceso judicial
WASHINGTON.– Un juez militar estadounidense desestimó una confesión realizada por Khalid Sheikh Mohammed, señalado como uno de los principales responsables intelectuales de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, al considerar que las declaraciones que ofreció a agentes del FBI en 2007 no fueron hechas de manera voluntaria.
El teniente coronel Michael Schrama, juez del caso, determinó que los interrogatorios practicados a Mohammed en la prisión de Guantánamo fueron inadmisibles como evidencia, debido a las circunstancias en las que fueron obtenidas sus declaraciones.
En un fallo de 45 páginas, Schrama concluyó que la fiscalía no logró demostrar que las declaraciones de Mohammed ante el FBI fueran voluntarias. El magistrado tomó en cuenta, entre otros factores, lo que describió como una continuación del condicionamiento psicológico y una fuerte coerción ejercida por la CIA durante los interrogatorios.
Mohammed fue detenido en 2003 y permanece bajo custodia estadounidense en Guantánamo desde 2006. Los fiscales lo acusan de haber propuesto a Osama bin Laden la idea de utilizar aviones comerciales como armas y de haber desempeñado un papel central en la planificación de los ataques del 11 de septiembre.
Los atentados provocaron la muerte de 2.976 personas, según el cómputo oficial utilizado en el proceso, en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania.
El juez también señaló que Mohammed no recibió las advertencias conocidas como derechos Miranda, que informan a una persona detenida sobre su derecho a permanecer en silencio y a contar con representación legal. Además, según los reportes judiciales citados por medios estadounidenses, se le indicó que no podía hablar con un abogado.
NUEVO REVÉS PARA EL PROCESO
La decisión representa otro duro golpe para un proceso judicial que lleva más de dos décadas marcado por retrasos, disputas sobre la admisibilidad de las pruebas y cuestionamientos sobre los métodos de interrogatorio utilizados por las autoridades estadounidenses.
Los fiscales ya habían decidido no utilizar directamente las declaraciones obtenidas durante los interrogatorios de la CIA, que incluyeron 183 sesiones de waterboarding o simulacro de ahogamiento, una técnica ampliamente cuestionada y considerada una forma de tortura por diversos organismos y expertos.
En julio de 2024, Mohammed y otros dos acusados alcanzaron un acuerdo con fiscales militares para declararse culpables de los cargos relacionados con la muerte de 2.976 personas, a cambio de evitar la pena de muerte. Sin embargo, ese acuerdo posteriormente fue revocado.
El caso fue reformulado bajo nuevas reglas en 2012 y desde entonces las audiencias preliminares han enfrentado continuos obstáculos legales y procesales.
Esta misma semana, el juez estableció junio de 2028 como posible fecha para el inicio del juicio contra los cuatro acusados.
Sin embargo, la reciente decisión sobre las declaraciones de Mohammed podría abrir un nuevo frente de batalla legal. El Gobierno estadounidense todavía tiene la posibilidad de apelar el fallo, lo que podría provocar nuevos retrasos en un juicio que, después de casi 25 años de los atentados, continúa sin una resolución definitiva.




