|
Getting your Trinity Audio player ready...
|

Por el Dr. Amín Cruz
“El periodismo es el mejor oficio del mundo”, Gabriel García Márquez.
Vivimos una de las transformaciones más profundas en la historia de la comunicación humana. Nunca antes la humanidad había tenido acceso a semejante cantidad de información ni a una diversidad tan amplia de voces, plataformas y canales de difusión. Sin embargo, paradójicamente, nunca había sido tan difícil distinguir entre la verdad y la manipulación, entre el hecho comprobado y la falsedad deliberada.
El periodismo no ha desaparecido, pero sí ha perdido el monopolio histórico de ser la principal puerta de entrada a la información. Durante décadas, periódicos, emisoras de radio y canales de televisión desempeñaron la función de intermediarios fundamentales entre los acontecimientos y la ciudadanía. Hoy, esa realidad ha sido sustituida por un ecosistema complejo, dinámico y altamente fragmentado, donde las redes sociales, las plataformas digitales, los creadores independientes de contenido y las inteligencias artificiales compiten por captar la atención de millones de personas.
La denominada plataformización de la información ha modificado radicalmente las reglas del juego. Los ciudadanos ya no consumen noticias exclusivamente a través de medios tradicionales; ahora acceden a ellas mediante algoritmos que seleccionan, priorizan y distribuyen contenidos de acuerdo con criterios comerciales, intereses tecnológicos y patrones de comportamiento digital.
“Esta nueva realidad presenta enormes oportunidades para la democratización de la información, pero también riesgos considerables para la calidad del debate público y la salud de nuestras democracias y de la propia información”. Así lo dijo el científico de la comunicación Dr. Ignacio Ramonet, en una conferencia magistral en el Congreso Hispanoamericano de la Prensa.
Uno de los principales desafíos de nuestro tiempo es la creciente fragmentación de la experiencia informativa. La sociedad contemporánea construye su percepción de la realidad a partir de múltiples piezas dispersas, procedentes de fuentes diversas y, en muchas ocasiones, contradictorias entre sí. Vivimos frente a un inmenso espejo roto, donde cada fragmento refleja una parte de la realidad, pero rara vez su totalidad.
En este escenario, el periodismo enfrenta desafíos sin precedentes, la violencia contra periodistas continúa siendo una dolorosa realidad en numerosos países de América Latina y del mundo. Las amenazas, agresiones, asesinatos, persecuciones judiciales y diversas formas de censura constituyen atentados directos contra la libertad de expresión y contra el derecho de los pueblos a estar debidamente informados.
A esta situación se suma una creciente desconfianza ciudadana hacia los medios de comunicación. Amplios sectores sociales perciben que parte de la prensa responde a intereses políticos, económicos o ideológicos, debilitando así la credibilidad de instituciones fundamentales para la vida democrática.
Asimismo, la dependencia cada vez mayor de las plataformas digitales ha colocado a los medios de comunicación en una posición de vulnerabilidad. La visibilidad de una noticia ya no depende únicamente de su importancia social o de su calidad periodística, sino de algoritmos opacos diseñados por grandes corporaciones tecnológicas que privilegian la viralidad, la emoción inmediata y la interacción constante.
No menos preocupante resulta la crisis económica que afecta al sector. La reducción de los ingresos publicitarios, el cierre de medios tradicionales y la precarización laboral de miles de periodistas amenazan seriamente la sostenibilidad del periodismo independiente y de investigación.
Frente a este panorama, el periodismo debe comprender que su relevancia no está asegurada por tradición ni por historia. El espacio que ocupa en la sociedad debe conquistarse diariamente mediante el rigor de la verdad, la ética y el compromiso responsable con su pueblo, puntualizó el Dr. Ramonet.
Hoy más que nunca, el periodismo no compite por ser la única voz. Su verdadera misión consiste en convertirse en la voz capaz de explicar lo complejo, verificar lo dudoso, contextualizar lo urgente y ofrecer a la ciudadanía herramientas para comprender el mundo en toda su complejidad.
La velocidad ya no constituye el principal valor agregado de la profesión. En una época saturada de datos, el verdadero diferencial del periodismo reside en la profundidad, la contextualización, la investigación y la capacidad de construir sentido en medio del ruido informativo.
Ya lo dijo el padre de la ética en América Dr. Javier Darío Restrepo, “la metáfora del espejo roto no debe interpretarse como una derrota. Por el contrario, representa una oportunidad histórica para reafirmar la esencia del periodismo: reconstruir la verdad mediante la investigación rigurosa, la pluralidad de fuentes y la responsabilidad ética”.
La plataformización no significa el fin del periodismo. Significa, más bien, el inicio de una nueva etapa que exige innovación, adaptación y, sobre todo, una firme defensa de los principios que históricamente han sustentado esta noble profesión.
Concluyó con una expresión del Dr. Ignacio Ramonet, “el futuro del periodismo no dependerá de la tecnología ni de los algoritmos, sino de su capacidad para preservar su esencia ética, defender la verdad y seguir siendo la conciencia crítica de nuestras sociedades. En tiempos de incertidumbre y desinformación, el periodismo continúa siendo, más que un oficio, un servicio indispensable para la libertad y la democracia”.
“Porque las democracias no pueden sobrevivir sin ciudadanos informados, y los ciudadanos informados no pueden existir sin una prensa libre, independiente, plural y responsable”.
Como bien afirmaba Joseph Pulitzer: “Una prensa libre debe ser no sólo un derecho, sino también un deber de la democracia”.
El desafío de nuestro tiempo consiste, precisamente, en defender ese deber.
Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.




