Nueva York.-
Una innovadora propuesta artística inmersiva, titulada “Leopard’s Dream” (El sueño del leopardo), ha comenzado a cautivar al público en la Terminal de Port Authority, uno de los centros de transporte más transitados de Nueva York. Esta obra, concebida y dirigida por la artista colombiana Ximena Zuluaga, transforma un espacio oculto del complejo en un escenario para la reflexión sobre la migración y la vida urbana.
“Leopard’s Dream” se presenta como una experiencia sensorial que fusiona lo onírico con lo citadino. En el centro de la escena, un leopardo fluorescente permanece dormido, mientras su universo onírico se desarrolla en tiempo real a través de un paisaje sonoro, corporal y emocional. La pieza explora las complejidades de habitar Nueva York desde la perspectiva de la migración, abordando temas como el deseo, la ansiedad, el desplazamiento y la transformación personal.
La figura del leopardo actúa como una potente metáfora de los inmigrantes que llegan a la metrópolis. Al igual que el animal que abandona su hábitat natural, los migrantes buscan un nuevo lugar de existencia, donde la selva primordial es reemplazada por el entramado de concreto de la ciudad. Zuluaga explica la conexión personal y colectiva: “Hay una mezcla muy fuerte entre mis raíces, de dónde vengo, y la influencia que Nueva York ha tenido en mí. El proceso de migrar es muy personal, pero se convierte en colectivo cuando buscamos ese espacio en la ciudad”.
La obra es el resultado de la colaboración de un colectivo de artistas latinos migrantes, en su mayoría diez colombianos, que operan sin un guion preestablecido. La música se genera en vivo mediante sintetizadores, vocoders y dispositivos electrónicos que entrelazan ritmos latinoamericanos, evocando ecos de selvas y ríos bajo el pulso vibrante de Nueva York. Mientras los músicos construyen el sueño sonoro, dos bailarines improvisan, respondiendo a la dinámica cambiante del ambiente. Sebastián González, director musical, destaca la importancia de la improvisación: “Para nosotros como colectivo, la improvisación es la mejor forma de conectar con la creatividad y mostrar emociones en tiempo real. No hay partitura ni guion, solo nuestros instrumentos y el aire esperando vibrar en una obra única que no volverá a suceder”.
El público es invitado a ser parte activa de la instalación. Los asistentes no son meros observadores; circulan por el espacio, interactúan con objetos y contribuyen a modificar el paisaje sonoro, sumergiéndose por completo en el sueño del leopardo, con la única condición de no despertarlo.
Este montaje no solo es un hito por su propuesta artística, sino también por su ubicación. Marca la llegada de una creación latina a un espacio cultural históricamente dominado por producciones anglosajonas, reflejando una apertura creciente a diversas voces dentro de estos circuitos. Zuluaga comenta con entusiasmo: “Es un placer empezar a entrar en estos círculos, en espacios que no necesariamente están conectados con el teatro latino, y poder mostrar nuestra fuerza creativa, nuestra cultura y nuestra música. Estar aquí, tan cerca de Broadway pero en un teatro oculto, tiene una energía muy particular. Se siente como abrir una puerta”.
Desde la producción, Nicole Fernández describe la experiencia como una «intervención en el flujo cotidiano de la ciudad», una invitación a «pausar, a dejarse llevar por el color y el sonido, a desconectarse, aunque sea por un momento, del ritmo acelerado de todos los días”.
La obra “Leopard’s Dream” se presentó el pasado 13 de abril con tres funciones entre las 4:00 p.m. y las 7:00 p.m. La entrada fue gratuita y el evento tuvo lugar en The Hidden Jewel Box, con acceso por la puerta 210 de la Terminal de Port Authority.


