BRASILIA.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, alzó su voz este miércoles en defensa de Cuba, afirmando que su población “está pasando hambre porque no quieren que tenga acceso” a bienes esenciales, en medio de la actual crisis exacerbada por las tensiones con Estados Unidos.
Las declaraciones tuvieron lugar durante la apertura de la 39ª Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, celebrada en Brasilia. En su discurso, Lula subrayó la urgencia de priorizar el combate al hambre por encima de los conflictos y el gasto militar.
Lula sostuvo que la isla caribeña no enfrenta escasez por falta de capacidad productiva o energética, sino debido a las restricciones externas, a las que calificó de “persecución ideológica“, que impiden a su población el acceso a productos básicos. “Cuba está pasando hambre porque no quieren que tenga acceso a las cosas que todo el mundo debería tener derecho”, reiteró el mandatario.
Asimismo, el presidente brasileño aludió a la crítica situación en Haití, país que, según sus palabras, experimenta niveles de hambruna comparables o superiores a los de Cuba. En este contexto, criticó a los líderes mundiales por asignar mayores recursos a la defensa que a la seguridad alimentaria.
La isla caribeña ha enfrentado una grave escasez de combustibles y alimentos, lo que complica el abastecimiento básico de su población. Esta situación se ha visto agravada por las recientes sanciones y amenazas impuestas por el Ejecutivo de Trump, que incluyeron medidas para impedir el suministro de petróleo a Cuba y la imposición de aranceles a países exportadores, profundizando la crisis energética y humanitaria en la isla.
En este contexto, diversas organizaciones políticas y sectores de la sociedad civil han exigido el fin de las sanciones y la adopción de excepciones humanitarias para el envío de insumos esenciales, ante la escalada de la crisis nutricional y socioeconómica.
Durante su intervención, Lula hizo un llamado a los países de América Latina y el Caribe para “despertar” y demandar una política soberana que ponga en primer lugar la alimentación y el bienestar de sus pueblos, cuestionando la lógica de sumisión y conflicto que, a su juicio, ha dominado las relaciones internacionales.




