República Dominicana.- La Marcha Verde se estableció a finales de 2016 como un movimiento social de notable impacto en la historia reciente de la República Dominicana, surgiendo como una contundente respuesta al escándalo internacional de corrupción que vinculaba a la constructora brasileña Odebrecht.
Este colectivo ciudadano se formó tras revelarse que la mencionada empresa había desembolsado aproximadamente 92 millones de dólares en sobornos a funcionarios dominicanos, con el objetivo de asegurar la adjudicación de contratos millonarios para obras públicas. La profunda indignación ciudadana desencadenó una movilización sin precedentes, congregando a miles de personas en diversas provincias del país bajo la consigna común de poner fin a la impunidad y sancionar la corrupción estatal.
El 22 de enero de 2017 marcó el inicio oficial del movimiento con la denominada “Marcha por el Fin de la Impunidad”, celebrada en Santo Domingo. Ciudadanos de distintas clases sociales, ataviados de verde y portando pancartas anticorrupción, salieron pacíficamente a las calles para exigir transparencia institucional y justicia.
Entre las principales demandas de la Marcha Verde figuraban la investigación judicial exhaustiva de todos los implicados en el caso Odebrecht, la recuperación del dinero sustraído al Estado, la cancelación de contratos irregulares y el sometimiento a la justicia tanto de empresarios como de funcionarios vinculados al entramado de corrupción.
Analistas sociales coinciden en que el movimiento generó un cambio significativo en la cultura política dominicana, evidenciado especialmente por el despertar cívico de la clase media, tradicionalmente distante de las protestas sociales. Si bien las manifestaciones no consiguieron la renuncia de las principales autoridades gubernamentales del período 2016-2020, sí ejercieron una intensa presión pública que, posteriormente, contribuyó al desarrollo de investigaciones anticorrupción de alto perfil, tales como las operaciones Anti-Pulpo, Coral y Medusa.
Con el transcurso de los años, el movimiento experimentó una disminución en su capacidad de convocatoria y visibilidad. Diversos factores contribuyeron a su debilitamiento, incluyendo divisiones internas y la incorporación de varios de sus dirigentes y voceros a cargos públicos tras el cambio de gobierno en 2020.
A pesar de su menor presencia en las calles, la Marcha Verde persiste en la memoria colectiva como el mayor hito de movilización civil independiente en la República Dominicana contemporánea y como un símbolo perdurable de la lucha ciudadana contra la corrupción y la impunidad.
Es importante destacar que este movimiento dominicano no guarda relación con la denominada Marcha Verde organizada por Marruecos en 1975, cuando cientos de miles de civiles cruzaron hacia el entonces Sáhara español para presionar la retirada de España del territorio. Ambos acontecimientos comparten el nombre, pero corresponden a contextos históricos y objetivos completamente diferentes.


