Tegucigalpa.- Las autoridades hondureñas confirmaron el asesinato de al menos 19 personas este jueves en una finca del Caribe hondureño. Los perpetradores, descritos como hombres armados y vestidos con uniformes de la Policía, ejecutaron la matanza en una región históricamente azotada por el narcotráfico y un conflicto agrario que ha cobrado cientos de vidas en las últimas décadas.
El portavoz del Ministerio Público (Fiscalía), Yuri Mora, informó a los periodistas que un primer recuento preliminar estableció la identificación de “trece fallecidos”, seguido por un segundo grupo de “seis personas asesinadas”, elevando el total de víctimas a 19.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada de este jueves en la aldea Rigores, en el municipio de Trujillo, perteneciente al departamento de Colón. Las víctimas fueron emboscadas mientras se aprestaban para iniciar su jornada laboral en una plantación de palma africana.
Mora indicó que, tras completarse las autopsias y la identificación de los cuerpos, estos serán entregados directamente a sus familiares, sin necesidad de ser trasladados al Centro de Ciencias Forenses. Asimismo, advirtió que la cifra de fallecidos podría incrementarse, ya que los peritos forenses “continúan trabajando en la zona”.
Las labores de levantamiento e identificación de los cadáveres se vieron obstaculizadas debido a que los familiares habían movido algunos cuerpos antes de la llegada de las autoridades. La Fiscalía señaló en un comunicado que “la escena criminal ya había sido modificada, debido a que los cuerpos fueron retirados del lugar por supuestos familiares (…), situación que representa una limitante para el procesamiento técnico y científico”.
La Fiscalía ha asegurado que este crimen “no quedará en la impunidad” y que se agotarán todas las líneas de investigación necesarias para esclarecer los hechos en esta conflictiva zona del departamento de Colón, caracterizada por diversas disputas por la tenencia de la tierra.
El conflicto agrario en la región se originó a raíz de la venta de tierras –otorgadas originalmente a labradores mediante una reforma agraria hace medio siglo– a grandes empresarios agrícolas. En la actualidad, estas propiedades son reclamadas por las nuevas generaciones de campesinos.
Diversos sectores responsabilizan parcialmente al expresidente hondureño Rafael Callejas (periodo 1990-1994, ya fallecido) de haber exacerbado la crisis al permitir que varios grupos de campesinos vendieran sus tierras a empresarios. En 2022, el Gobierno de la entonces presidenta Xiomara Castro creó una comisión especial para buscar una solución pacífica en Colón, específicamente en el conocido Valle del Aguán, aunque los esfuerzos hasta la fecha han resultado infructuosos. Las autoridades locales indican que el problema agrario se ha visto agravado por la infiltración de grupos criminales, políticos y del narcotráfico.
Horas después de esta masacre, cuatro policías y un civil fueron asesinados en Omoa, municipio fronterizo con Guatemala, durante un enfrentamiento armado. Este constituye el segundo crimen múltiple registrado en el país este mismo jueves, según confirmó el portavoz de la Policía Nacional, Edgardo Barahona.
Tras el registro de ambas matanzas, el Gobierno de Honduras ordenó la “intervención directa” y “de forma inmediata” de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en las dos regiones del país afectadas.


