IRÁN.-
La laureada con el Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, fue trasladada sin previo aviso a una prisión en el norte del país, en medio de crecientes preocupaciones por su estado de salud, según informó este sábado su marido.
Mohammadi había sido detenida el 12 de diciembre en Mashhad (este) tras criticar a las autoridades clericales durante una ceremonia fúnebre en honor a un abogado.
El Comité Nobel Noruego expresó esta semana su “profundo consternación” por informes que denuncian “maltrato físico y malos tratos continuos que ponen en peligro la vida” de Mohammadi, tanto durante su arresto como en su detención.
Desde su reciente arresto, Mohammadi permaneció recluida en Mashhad, en el centro de detención del Ministerio de Inteligencia, donde solo se le permitieron dos llamadas telefónicas: a un hermano en Irán y a su abogado.
Su esposo, Taghi Rahmani, residente en París, confirmó el traslado repentino de la activista a la prisión de Zanyán, en el norte del país. “Se hizo sin informar a su familia ni a su abogado”, afirmó Rahmani en X, sugiriendo que el objetivo es “exiliar y desplazar a Narges“.
El 7 de diciembre, la activista fue condenada a una pena adicional de seis años de prisión por atentar contra la seguridad nacional y un año y medio por “propaganda” contra el sistema islámico de Irán.
Mohammadi inició una huelga de hambre el 2 de febrero en protesta por las condiciones de su encarcelamiento y la imposibilidad de comunicarse con abogados y familiares, aunque la interrumpió una semana después.
Su fundación ha calificado su estado físico como “profundamente alarmante”, indicando que fue trasladada a un hospital en Mashhad, pero devuelta a prisión “antes de completar su tratamiento”.
La activista de 53 años ha sido encarcelada en repetidas ocasiones por su incansable campaña contra el uso de la pena de muerte en Irán y el código de vestimenta obligatorio para las mujeres, una lucha por los derechos humanos que la ha llevado a múltiples detenciones a lo largo de su trayectoria.


