PEORIA, Arizona.–
Nick Castellanos, el experimentado jugador de Grandes Ligas, inició un nuevo capítulo en su carrera el domingo por la mañana al unirse a los Padres de San Diego en el Complejo Deportivo de Peoria. Su llegada se produjo horas antes del primer entrenamiento completo de primavera del equipo, y de manera extraoficial, mientras su firma aún no había sido anunciada públicamente. El movimiento marca un significativo giro para Castellanos, quien busca dejar atrás una polémica y abrupta salida de los Filis de Filadelfia la semana pasada.
Acompañado por los entrenadores de cuadro interior, Nick Punto y Ryan Goins, Castellanos realizó ejercicios ligeros en la primera base, una posición que, curiosamente, nunca ha ocupado en su trayectoria en Grandes Ligas. Este cambio de rol es parte del “nuevo comienzo” que el jugador espera aprovechar en San Diego.
«Definitivamente, puedo aceptarlo», afirmó Castellanos. «Un nuevo comienzo, un grupo nuevo. San Diego es un equipo muy talentoso, con muchos veteranos. Además, la ciudad de San Diego nunca ha ganado una Serie Mundial. Sea como sea, puedo contribuir a ello y ayudar a este equipo a alcanzar esa meta; estoy más que dispuesto».
El gerente general de los Padres, A.J. Preller, reveló que había intentado negociar un canje por Castellanos con Filadelfia durante gran parte de la temporada baja. Al no llegar a un acuerdo y sin otros equipos interesados, los Filis dejaron libre a Castellanos el jueves anterior. Tres días después, el toletero se reportaba a los entrenamientos de los Padres, mientras trascendían detalles sobre la fricción en el clubhouse de los Filis y un incidente ocurrido en junio pasado, cuando Castellanos llevó brevemente una cerveza al dugout para expresar su frustración tras ser sacado de un juego en Miami.
Castellanos ya había publicado una carta en Instagram disculpándose por el incidente y prometiendo aprender de la situación. El domingo, añadió: «Cuando dije que aprendería de esto, supongo que simplemente me dejé llevar por las emociones. Posiblemente, si veo cosas que me frustran, que no creo que conduzcan a la victoria, hablaré de ello cuando lo vea en lugar de dejar que las cosas se acumulen».
Los Padres han dejado claro su disposición a pasar página y mirar hacia adelante. «Todos lo veremos como una nueva persona», declaró el jardinero central de los Frailes, Jackson Merrill. «Ésos eran los Filis, y nosotros somos los Padres de San Diego». Por su parte, Preller enfatizó: «Aquí tiene un nuevo inicio y una nueva oportunidad».
Esta oportunidad en San Diego promete ser diferente para Castellanos. En 10 de sus 11 temporadas completas, ha registrado al menos 550 turnos al plato y ha jugado principalmente en el jardín derecho durante las últimas ocho campañas. Sin embargo, en San Diego, su camino hacia el tiempo de juego se perfila como bateador designado o primera base, y dependerá directamente de su rendimiento.
El mánager del equipo, Craig Stammen, comentó sobre las expectativas: «Queremos que se enrache y que nos veamos obligados a ponerlo en la alineación. Ése es el objetivo final. Sólo queremos prepararlo para que esté en una buena situación para que eso suceda. Pero también sabe que está en una etapa diferente de su carrera, en que se le podría pedir que sea un jugador a medio tiempo, que salga de la banca. También quiere ganarse cada turno al bate. Y tiene esa chispa en los ojos que dice, ‘No te preocupes, me lo voy a ganar’».
Si Castellanos logra recuperar el nivel que lo llevó al Juego de Estrellas en el 2023 y se gana un puesto, los Padres habrían conseguido una adquisición notable. Manny Machado lo resumió: «Un jugador de US$20 millones por centavos de dólar». De hecho, Castellanos ganará US$20 millones esta temporada, la última de su contrato con Filadelfia, pero los Padres solo le pagarán el mínimo de la liga, que asciende a US$780,000.
Machado, quien comparte un largo historial con Castellanos desde su infancia en Miami, Florida, no ocultó su entusiasmo. «Nos conocemos desde hace mucho tiempo: Nacimos y crecimos en Miami, jugamos juntos desde pequeños. No podría pedir un mejor compañero para venir aquí y ser parte de esto. Todo comenzó en Miami, Florida, de niños, y ahora estamos aquí viviendo el sueño de todo niño, jugando juntos en las Grandes Ligas al más alto nivel».
Este cambio de ambiente, un nuevo comienzo en un clubhouse receptivo y en un equipo que podría beneficiarse significativamente de su bate, parece ser el impulso que Castellanos necesita. «Me están dando una oportunidad», concluyó. «Eso es lo único que puedo pedir. Poder venir aquí, ser yo mismo, trabajar duro, ganarme mi tiempo de juego y simplemente ayudar en todo lo que pueda».




