Washington.- Detrás de los muros del Observatorio Naval de Estados Unidos (USNO) funcionan relojes atómicos, telescopios centenarios y equipos científicos que permiten determinar con gran precisión la ubicación de personas y objetos, así como el momento exacto en que se encuentran.
«Uno no puede saber dónde está si no sabe cuándo está», explicó la responsable de asuntos públicos del USNO, Kim Rupley, durante una visita guiada a periodistas por las instalaciones, que habitualmente permanecen cerradas al público.
La institución nació en 1830 como un depósito destinado a conservar cronómetros, cartas náuticas y otros instrumentos de navegación de la Armada estadounidense. Con el tiempo, también incorporó observaciones astronómicas para calibrar instrumentos utilizados para calcular la posición de los barcos en el mar.
Ubicado en el noroeste de Washington y relativamente aislado del bullicio urbano, el Observatorio conserva piezas de gran valor histórico, entre ellas un reloj patrón sideral adquirido después de que el Congreso destinara fondos en 1842 para construir una sede.
También alberga el telescopio refractor de 26 pulgadas conocido como «El Gran Ecuatorial». El instrumento continúa en funcionamiento más de 150 años después de su construcción y ha sido modernizado a lo largo de las décadas.
Durante casi una década fue el telescopio más grande del mundo. Con él se realizaron estudios que permitieron determinar con precisión las masas de Urano y Neptuno.
En 1877, el astrónomo Asaph Hall utilizó este instrumento para descubrir Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte.
Además, el telescopio mantiene el récord mundial de observaciones de estrellas dobles realizadas por un mismo instrumento. La sala abovedada que lo protege conserva elementos históricos, incluido un sistema de poleas utilizado para subir y bajar el suelo de madera.
La institución también cuenta con una biblioteca especializada que reúne más de 80.000 materiales, entre publicaciones científicas, documentos históricos, fotografías e instrumentos relacionados con la astronomía y la navegación.
Casi dos siglos después de su creación, la misión del Observatorio Naval ha evolucionado hacia la elaboración de marcos de referencia que permiten establecer con gran precisión el tiempo y la posición de la Tierra respecto al universo.
Para ello, sus científicos estudian, entre otros elementos, núcleos galácticos activos asociados con agujeros negros supermasivos. Estas observaciones permiten mejorar las coordenadas que conectan el estudio del cosmos con la ubicación terrestre.
La institución produce datos de posicionamiento, navegación y sincronización para el Departamento de Guerra de Estados Unidos y mantiene el UTC (USNO), su escala de tiempo de referencia.
«Somos una de las muchas entidades encargadas de la custodia del tiempo en todo el mundo», señaló el astrofísico Ryan Pfeifle, integrante del equipo científico del Observatorio.
El USNO emplea núcleos galácticos activos como puntos de referencia aparentemente remotos para construir el marco celeste utilizado en sus mediciones.
Aunque estas fuentes cósmicas son dinámicas, su estudio contribuye a perfeccionar las coordenadas necesarias para relacionar las observaciones astronómicas con la localización sobre la Tierra.
La tarea, sin embargo, no corresponde únicamente a Estados Unidos. Rupley destacó la cooperación con instituciones internacionales dedicadas a la medición del tiempo, entre ellas el Observatorio de París y la Oficina Hidrográfica del Reino Unido.
Desde 1974, el Observatorio Naval también alberga la residencia oficial del vicepresidente de Estados Unidos. Esta zona permanece separada de las instalaciones científicas y cuenta con estrictas medidas de seguridad.
En 1977, Walter Mondale, vicepresidente durante la Administración de Jimmy Carter, se convirtió en el primero en ocupar la residencia junto con su familia.
El recinto volvió a ocupar titulares durante la Administración de Joe Biden (2021-2025), cuando autobuses con migrantes enviados por el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, llegaron hasta la residencia de la entonces vicepresidenta Kamala Harris como parte de una protesta contra las políticas m




