Budapest.- El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificó este viernes las recientes declaraciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como una amenaza directa no solo a su gobierno, sino a toda Hungría. Esta afirmación surge en el marco de una escalada en la disputa política por el bloqueo de un préstamo de la Unión Europea (UE) destinado a Ucrania, cifrado en 90.000 millones de euros.
Durante su entrevista semanal en la radio pública Kossuth Radio, Orbán sostuvo que las advertencias de Kiev, aunque no lo intimidaron personalmente, representan una presión frontal contra el país. “No me cayó bien, pero no me asustó. La amenaza no es contra mí, sino contra Hungría”, declaró el mandatario.
El jefe de gobierno húngaro explicó que las tensiones con Ucrania se derivan de la negativa de Budapest a apoyar completamente las exigencias de Kiev en áreas clave como las finanzas, la energía y la política.
Según Orbán, el gobierno ucraniano busca incidir en el escenario político húngaro a raíz de la postura de Budapest ante la guerra desencadenada por la invasión rusa. El primer ministro alegó que Ucrania pretende debilitar a su administración de cara a las elecciones nacionales programadas para el 12 de abril.
“Como Hungría no cumple con sus exigencias de apoyo financiero, de abandonar la energía rusa y de respaldar su ingreso en la UE, quieren barrer del camino al actual gobierno”, enfatizó Orbán. “Quieren un gobierno pro Ucrania”.
El líder húngaro insistió en que su país no apoyará nuevas medidas en favor de Ucrania hasta que se restaure el suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba, una infraestructura vital que sufrió daños a finales de enero tras un ataque ruso.
Las tensiones escalaron luego de que Zelenski criticara abiertamente que una única persona dentro de la UE esté obstaculizando un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a respaldar a Ucrania.
El mandatario ucraniano expresó su deseo de que dicho impedimento sea levantado para asegurar que las fuerzas armadas de su país continúen recibiendo armamento y recursos en el contexto del conflicto.
“Esperamos que esa persona en la UE no bloquee los 90.000 millones (…) y que los militares ucranianos sigan teniendo armamento”, declaró Zelenski. Y añadió de manera contundente: “Si no es así, daremos la dirección de esa persona a nuestras fuerzas armadas, a nuestros muchachos. Que le llamen y que hablen con él en su idioma”.
Las autoridades húngaras interpretaron estas declaraciones como una amenaza directa contra el liderazgo político de su país.
Dentro de la Unión Europea, Orbán es percibido como el principal aliado político de Moscú. Su gobierno ha sostenido una postura crítica ante las sanciones impuestas a Rusia y ha defendido el mantenimiento de lazos energéticos con el Kremlin.
En plena campaña electoral, el primer ministro también acusó al líder opositor Péter Magyar de recibir apoyo político de Kiev, una imputación que el propio opositor ha desmentido.
A pesar de ello, Magyar también censuró las declaraciones del presidente ucraniano, afirmando en un mensaje en redes sociales que ningún líder extranjero tiene potestad para amenazar a ciudadanos húngaros.
“¡Ningún líder extranjero puede amenazar a ningún ciudadano húngaro!”, escribió. “Ni Ucrania ni Rusia pueden chantajear a Hungría, un miembro soberano de la UE y de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”.
La disputa entre Budapest y Kiev agrega una nueva dimensión de tensión en el seno de la Unión Europea, en un momento en que el bloque se esfuerza por mantener la unidad política y militar frente a la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania.


