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Denuncian retrasos, rutas que no llegan y largos viajes que afectan especialmente a estudiantes con discapacidades
NUEVA YORK.– Padres de familia y legisladores de la ciudad de Nueva York reclaman al estado aprobar una legislación que permita transformar el sistema de transporte escolar y mejorar el servicio que reciben miles de estudiantes, particularmente aquellos con discapacidades.
Cada septiembre, numerosas familias vuelven a enfrentar problemas similares: autobuses que no llegan a recoger a los estudiantes, rutas que comienzan semanas después del inicio de clases y viajes que pueden prolongarse durante varias horas.
Alrededor de 150,000 estudiantes utilizan diariamente el servicio de autobuses escolares de la ciudad. El sistema opera con más de 50 compañías cuyos contratos municipales no han sido sometidos a un proceso de licitación desde 1979.
“Los autobuses escolares les están fallando a nuestros niños, a nuestras familias y a nuestras escuelas, y nunca, nunca mejora”, afirmó Lincoln Restler, miembro del Concejo Municipal.
Restler cuestionó que los mismos contratos hayan permanecido durante casi cinco décadas y planteó la necesidad de incorporar nuevos operadores para mejorar el servicio.
Piden cambios desde Albany
Defensores de las familias y funcionarios electos sostienen que una reforma del sistema debe comenzar en Albany, mediante una legislación que permita a la ciudad incluir protecciones laborales en los nuevos contratos de transporte escolar.
La medida permitiría que los conductores sindicalizados conservaran sus empleos si una nueva compañía obtiene el contrato para operar determinadas rutas.
Los defensores advierten que, sin esas garantías laborales, los conductores podrían recurrir a una huelga durante el proceso de renovación de contratos.
“Necesitamos incorporar nuevos contratistas de autobuses escolares porque durante demasiado tiempo hemos tenido compañías corruptas e incompetentes que no han brindado el servicio que nuestras familias merecen”, sostuvo Restler.
Un viaje de cuatro horas
Entre las familias afectadas se encuentra la de Samantha Senior, cuyo hijo Noah, un niño neurodivergente y no hablante, comenzó el jardín de infantes el año pasado.
Aunque el menor tenía derecho legal al transporte escolar bajo determinados límites de tiempo, no recibió una ruta de autobús hasta el 11 de noviembre de 2025, más de dos meses después del comienzo del año escolar.
Cuando finalmente obtuvo el servicio, el viaje de ida y vuelta podía alcanzar las cuatro horas, pese a que la escuela se encuentra a apenas 4.3 millas de su vivienda.
Este año, la situación de Noah ha mejorado después de que su madre recibió asistencia de Advocates for Children, pero la organización asegura que cientos de estudiantes continúan esperando una solución.
“Comenzamos este año con más de 2,000 estudiantes con discapacidades que no tenían autobús en absoluto. Aunque ha habido avances, todavía hay cientos y cientos de estudiantes esperando hoy el autobús escolar”, afirmó Randi Levine, de Advocates for Children.
Viajes compartidos como alternativa
Ante la falta de autobuses, la ciudad ha recurrido en algunos casos a servicios de transporte compartido prepagados para ayudar a estudiantes a llegar a sus escuelas.
Sin embargo, padres y defensores consideran que estas soluciones no sustituyen la necesidad de contar con un sistema de transporte escolar estable y confiable.
Mamdani promete evaluar opciones
La semana pasada, NY1 preguntó al alcalde Zohran Mamdani sobre las dificultades que enfrenta el sistema y si su administración contempla una reforma.
Mamdani reconoció que los problemas llevan décadas y señaló que su administración busca un sistema capaz de atender de manera uniforme las necesidades de todos los estudiantes.
“Esto lleva ocurriendo décadas, y no forma parte de nuestra visión del futuro”, declaró el alcalde, quien agregó que espera mantener conversaciones con los sindicatos, los proveedores de autobuses y las escuelas públicas de la ciudad para evaluar las distintas alternativas.
Los actuales contratos de transporte escolar están programados para vencer en junio de 2028, fecha que podría marcar el inicio de una nueva etapa para uno de los servicios más importantes para las familias neoyorquinas




