ISLAMABAD.- El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció hoy la consecución de una tregua temporal entre Irán y Estados Unidos, lograda apenas diez minutos antes de la expiración de un ultimátum del presidente Donald Trump que amenazaba con una ofensiva militar a gran escala. Este acuerdo diplomático, calificado de alto riesgo, ha desactivado momentáneamente una escalada de tensiones.
El pacto, rubricado en Islamabad, establece un alto el fuego inmediato de dos semanas, con el objetivo de prevenir un conflicto regional de consecuencias imprevisibles. Este cese de hostilidades representa un respiro crucial en un momento de alta volatilidad geopolítica.
La negociación se extendió durante toda la noche con contactos simultáneos entre las capitales de Pakistán, Estados Unidos e Irán. Fuentes oficiales indicaron que el gobierno paquistaní trabajó incesantemente para evitar el ataque programado por EE. UU. a las 00:00 GMT.
El anuncio oficial de Sharif a través de la red social X confirmó el cese de fuego en múltiples frentes, incluyendo zonas sensibles como el Líbano. La mediación paquistaní incluyó una petición directa al presidente Trump para extender el plazo del ultimátum y a Irán para asegurar el paso seguro por el estratégico estrecho de Ormuz.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, aceptó la propuesta, condicionando la apertura marítima al cese de hostilidades. Por su parte, el presidente Trump accedió a suspender las operaciones militares, exigiendo garantías de seguridad en la región.
Una figura determinante en el éxito de este acuerdo fue el general Syed Asim Munir, jefe del Ejército paquistaní, quien mantiene canales de comunicación directos tanto con la Casa Blanca como con Teherán.
El general Munir ha consolidado una posición única como intermediario, tras reuniones previas con el presidente Trump y el líder supremo iraní, Ali Jameneí. Su influencia fue clave para destrabar puntos críticos en las negociaciones de última hora.
Este acuerdo es el resultado de semanas de intensas gestiones diplomáticas encabezadas por el canciller Ishaq Dar, en coordinación con potencias regionales y el respaldo estratégico de China.
Ahora, Pakistán busca capitalizar este impulso con las denominadas “Conversaciones de Islamabad”, programadas para el 10 de abril, donde se aspira a discutir un acuerdo de paz más amplio. Se espera la participación del vicepresidente estadounidense, JD Vance, en un intento por avanzar hacia un entendimiento duradero.
La tregua actual es una pausa frágil, pero de gran significado. La comunidad internacional observa atentamente si este esfuerzo diplomático podrá transformarse en una solución permanente o si solo servirá como un respiro antes de una nueva tormenta geopolítica.


