Pereira.- El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, aseguró este viernes que la situación en la ciudad de Pereira, una de las más afectadas por el reciente terremoto de magnitud 7,4, es «apocalíptica». Durante su visita a la capital del departamento de Risaralda, De la Espriella expresó: «Recorrer el centro de Pereira, recorrer la ciudad, le arruga a uno el corazón. Pero los colombianos estamos acostumbrados a crecernos en medio de la adversidad y digamos que nunca la hemos tenido fácil. Y créanme que esta situación no nos va a quedar grande».
El mandatario, quien se reunió con autoridades locales durante su visita, indicó que en Pereira se han registrado 94 fallecidos, 259 heridos y 140.000 damnificados de 41.600 familias. Estas cifras contrastan con las ofrecidas horas antes por la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que reportó un número total de afectados en todo el país de 102.262 personas pertenecientes a 45.523 familias.
De la Espriella también recordó que Pereira suma 260 desaparecidos, expresando: «Nuestras oraciones y toda nuestra voluntad están con esas personas desaparecidas». Además, el presidente destacó que a la capital de Risaralda han llegado 90 toneladas de ayuda humanitaria «a través de la oficina de la primera dama», Ana Lucía Pineda.
«Vamos a seguir trabajando. Miren, esta circunstancia de Pereira y del departamento requiere una actuación especial. Por eso, todo lo que requiera esta tierra maravillosa para su reconstrucción será incluido en la emergencia económica que presentaré la otra semana», detalló el presidente.
De la Espriella declaró este miércoles la emergencia económica, un mecanismo legal para poder canalizar fondos nacionales e internacionales y dinamizar la reconstrucción del país tras el terremoto, el más grave sufrido en Colombia en lo que va de siglo. Según las últimas cifras de las autoridades colombianas, el sismo ha dejado un total de 285 muertos, 379 desaparecidos, 3.975 heridos y 12.828 viviendas destruidas.
El terremoto, de magnitud 7,4 según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), tuvo su epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, en el Chocó, uno de los departamentos más olvidados del país.





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