Londres.- El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que el Reino Unido prohibirá el acceso a las redes sociales para los menores de 16 años como parte de una estrategia destinada a reforzar la protección de niños y adolescentes frente a los peligros del entorno digital.
La iniciativa, que también contempla restricciones en los chats de videojuegos con desconocidos, sigue el precedente establecido por Australia en 2025, convirtiendo al Reino Unido en una de las primeras naciones en adoptar una medida de esta magnitud.
La propuesta deberá ser aprobada por el Parlamento británico, donde el Partido Laborista cuenta con mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, lo que facilitaría su implementación en los próximos meses.
Según las informaciones preliminares, las redes sociales afectadas serían las mismas incluidas en la legislación australiana: TikTok, YouTube, Instagram, Reddit, Facebook, X, Threads, Snapchat, Twitch y Kick.
Durante un acto celebrado en la residencia oficial de Downing Street, Starmer calificó la decisión como “un momento importante” para el país y afirmó que la mayoría de los padres respaldará la medida. “El objetivo es garantizar que nuestros hijos crezcan en entornos más seguros y saludables”, sostuvo el mandatario británico.
El jefe del Gobierno explicó que la decisión fue tomada tras analizar las crecientes preocupaciones de las familias sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental y emocional de los jóvenes. “Lo veo como padre. Conozco perfectamente los miedos que todos sentimos al pensar en este tema”, expresó Starmer, quien cuestionó si las plataformas digitales ofrecen realmente espacios seguros y positivos para los menores.
Según el líder laborista, las redes sociales están contribuyendo a incrementar la infelicidad y la vulnerabilidad de muchos niños y adolescentes, por lo que considera necesario establecer límites más estrictos. Starmer reconoció que la implementación de la medida no será sencilla debido a la oposición de algunas empresas tecnológicas, que consideran las redes sociales una parte esencial de la vida moderna.
Sin embargo, insistió en que el Estado tiene la responsabilidad de actuar cuando existen riesgos evidentes para la población más joven. La decisión se produce pocos meses después de concluir una consulta pública nacional que recibió más de 100,000 respuestas de padres, educadores y jóvenes.
Los resultados reflejaron un fuerte respaldo ciudadano a la iniciativa: el 90 % de los padres participantes apoyó establecer una edad mínima de 16 años para acceder a las redes sociales, argumentando que los riesgos asociados superan los beneficios para los menores.
La propuesta británica se suma a una tendencia internacional que busca regular el acceso de niños y adolescentes a las plataformas digitales, en medio de crecientes preocupaciones sobre el ciberacoso, la exposición a contenidos perjudiciales, la adicción a las pantallas y los efectos en la salud mental. De ser aprobada, la legislación convertiría al Reino Unido en uno de los países con las restricciones más estrictas del mundo en materia de protección digital infantil.




