Santo Domingo.– El reverendo padre Candelario Mejía Brito, párroco de la Parroquia Santa Clara de Asís, expresó su profunda preocupación por el abandono social y la carga desproporcionada que recae sobre los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana. Durante su intervención, el sacerdote hizo referencia a la frase bíblica «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», del evangelio de Mateo 27,46, como una representación del sentimiento de soledad que experimenta la población actual.
El padre Candelario enfatizó que, en el contexto actual, «los únicos que están obligados a sacrificarse son los de abajo, los más pobres». Atribuyó este panorama a la inacción de las autoridades, lo que, según su análisis, «genera desconfianza en la población, especialmente entre los más jóvenes», quienes enfrentan «estigmatización y son condicionados por el ambiente social».
El párroco criticó la creciente falta de oportunidades, el aumento del desempleo y la desconfianza en la sociedad. Acusó a quienes tienen la responsabilidad de preservar el bienestar social de priorizar intereses personales, «amasando tesoros y olvidando que la polilla y la carcoma los corroe», en detrimento de sus obligaciones.
Asimismo, Mejía Brito dirigió severas críticas al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT). Lo señaló por la aparente falta de implementación de programas efectivos de educación vial destinados a reducir los accidentes de tránsito. «Parece que INTRANT solo recuerda la educación vial el cinco de octubre. Aquí aún no hemos ni siquiera aprendido a ser un peatón», denunció el religioso.
Finalmente, el sacerdote hizo un llamado a la atención de las autoridades sobre la situación de abandono en la que se encuentran los indigentes. Los describió como «abandonados y rechazados» por carecer de la protección necesaria por parte de quienes deberían velar por ellos. Para ilustrar esta realidad, invitó a la ciudadanía a observar las condiciones en los alrededores del Hospital Moscoso Puello o bajo los elevados de la avenida Nicolás de Ovando con Máximo Gómez, donde, afirmó, el abandono es una realidad palpable.


