Nueva York.-
El arquitecto Rex Heuermann, señalado como el presunto «asesino en serie de Gilgo Beach«, se declaró culpable este miércoles de la muerte de ocho mujeres cuyos restos fueron hallados en Long Island, Nueva York, en un período de tres décadas. La noticia fue reportada inicialmente por CNN.
Según informó The New York Times, esta declaración representa un giro significativo que, de ser aceptada judicialmente, podría culminar un caso que tomó a los investigadores más de una década en resolver. Una pesquisa que se prolongó por más de 15 años en Long Island, finalizó con la admisión de culpabilidad de Heuermann en ocho asesinatos durante una sesión judicial de apenas 20 minutos.
La admisión de culpabilidad del sospechoso se produjo en un tribunal del condado Suffolk, durante lo que se había programado como una audiencia de rutina previa al juicio. Medios locales ya habían anticipado el cambio de postura de Heuermann, quien inicialmente se había declarado ‘no culpable’.
Ni la fiscalía del condado Suffolk ni los abogados de Heuermann emitieron comentarios tras la declaración. Heuermann fue arrestado en julio de 2023 en Manhattan, Nueva York, como principal sospechoso del homicidio de siete mujeres, cuyos cuerpos fueron hallados en una zona playera de Long Island, cerca de su residencia en Massapequa Park. Aunque inicialmente se declaró ‘no culpable’, su reciente cambio de posición incluye la admisión de un feminicidio adicional.
Esta semana, Benjamín Torres, hijo de Valerie Mack, una de las víctimas vinculadas a Heuermann, presentó una demanda civil contra el acusado, su exesposa y su hija ante la Corte Suprema del estado Nueva York en el condado Suffolk, Long Island.
Tras 27 años de matrimonio, su esposa Asa Ellerup solicitó el divorcio días después de que las acusaciones salieran a la luz en 2023. Según reportó USA Today, Ellerup ha manifestado su preocupación por asegurar el bienestar económico para ella y sus hijos adultos tras el arresto de Heuermann.
El año pasado, Victoria Heuermann, hija del acusado, afirmó a través de su abogado que su padre «muy probablemente» era el presunto asesino de Gilgo Beach. Antes del arresto, ella trabajaba en la firma de arquitectura de su padre en Manhattan, pero posteriormente enfrentó dificultades para encontrar empleo, según publicó The New York Times en noviembre de 2024.


