NEW YORK.- La reconocida figura pública Rossana Rosado ha plasmado su inspiradora trayectoria en “Bronx Attitude”, un libro de memorias que se lanzará electrónicamente el 18 de marzo y en formato físico el 20 de marzo. Para Rosado, la publicación de su historia es crucial para que las nuevas generaciones comprendan el camino recorrido por sus ancestros.
La carrera de Rosado tomó un giro inesperado durante su primer año universitario, cuando una monja le aseguró que su acento le impediría ser maestra de inglés. Rosado, quien cree que la religiosa se refería a su dialecto característico de El Bronx, refutó la noción de tener acento al hablar inglés, su primer idioma, ya que fue educada y criada en Estados Unidos. En una posterior conversación, Rosado aclaró que su verdadera vocación era enseñar inglés y escribir, una pasión cultivada desde su infancia como ávida lectora para sus hermanos menores. La respuesta de la monja, “Ah, eso es periodismo”, encendió una chispa en Rosado, llevándola a cambiar su especialidad a periodismo en la Universidad Pace, seguida de una maestría en Justicia Criminal en la Universidad John Jay.
Esta decisión marcó el inicio de una destacada carrera que la convertiría en una de las mujeres latinas más influyentes de Nueva York. Rossana Rosado fue la primera mujer en ocupar el puesto de Directora General y Editora de El Diario La Prensa. Posteriormente, rompió barreras como funcionaria pública en diversas capacidades. Actualmente, se desempeña como Comisionada interina de la División de Servicios de Justicia Penal del Estado de Nueva York, siendo la tercera mujer, la segunda persona de color y la primera latina en dirigir esta agencia desde su creación en 1972.
“Bronx Attitude” narra este largo y a menudo desafiante recorrido. El libro abre con la profunda relación de Rosado con la jueza de la Corte Suprema Sonia Sotomayor, una figura influyente en su vida durante décadas. Un pasaje clave relata la conversación entre ambas hace trece años, cuando Rosado se preparaba para dejar El Diario después de más de tres décadas. La jueza Sotomayor la instó a no irse, enfatizando el “mucho trabajo que hacer” dentro de la comunidad, un concepto que llevó a Rosado a una profunda reflexión sobre su conexión con Nueva York.
Nacida de padres inmigrantes de Puerto Rico, Rosado creció en El Bronx en el seno de una familia unida, manteniendo fuertes lazos culturales con la isla. A sus 64 años, considera vital documentar la historia de cómo los latinos han alcanzado sus logros en Estados Unidos, una narrativa a menudo ausente en los testimonios disponibles. Su experiencia como maestra en la Universidad John Jay le confirmó esta laguna, al notar que los estudiantes desconocían la historia de Latinoamérica y el viaje de sus propias familias a Estados Unidos.
Además, Rosado enfatiza la importancia de visibilizar historias de éxito originarias de El Bronx, desafiando la prevalencia de narrativas centradas en la violencia. Su libro honra también el legado de figuras como su abuelo, cuyo esfuerzo y brillantez, descubiertos a través de la investigación para “Bronx Attitude”, fueron fundamentales para su familia.


