MOSCÚ.- Las defensas antiaéreas rusas interceptaron y aniquilaron durante la noche pasada un total de 660 drones ucranianos de ala fija, según informó el Ministerio de Defensa ruso a través de la red de mensajería MAX. Este operativo supera los ataques registrados en fechas anteriores como el 17 de mayo con 556 drones derribados y el 18 de junio con 555.
El Ministerio destacó que los drones fueron interceptados sobre doce regiones del país, la península ucraniana de Crimea —anexionada por Moscú en 2014—, así como zonas del mar Negro y el mar de Azov. Durante junio, considerado un mes récord en este tipo de ataques, Rusia asegura haber derribado alrededor de 9.700 drones ucranianos.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó que 47 drones fueron neutralizados cuando se dirigían hacia la capital rusa. Mientras tanto, el gobernador de la región de Tula, Dmitri Miliáyev, indicó que otros 84 aparatos fueron derribados en esa zona, ubicada al sur de Moscú.
Miliáyev señaló que los ataques provocaron daños en una línea de alto voltaje y en una empresa industrial de la localidad de Novomoskovsk. Según el canal independiente ruso Astra, en esa ciudad fue afectada la planta química Azot, dedicada a la producción de fertilizantes y cuyos productos también tienen uso en la fabricación de explosivos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció la víspera una «operación de influencia» de 40 días dirigida por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), con el objetivo de aumentar la presión sobre Moscú para poner fin al conflicto.
Zelenski destacó que durante los últimos meses el SBU ha logrado un alto rendimiento en la defensa de las posiciones ucranianas mediante el empleo de diferentes tipos de drones. Además, informó sobre nuevos ataques de largo alcance contra infraestructuras energéticas rusas, incluidos depósitos de petróleo en la región de Krasnodar y dos refinerías ubicadas en la ciudad de Ufá.
En un mensaje dirigido a la nación, el mandatario ucraniano afirmó que más de 60 regiones rusas enfrentan escasez de combustible debido a los ataques frecuentes contra instalaciones de refinación y almacenamiento de petróleo.




