TAIPÉI.- El presidente de Taiwán, William Lai, denunció este viernes un “bloqueo” en el Parlamento que impide la aprobación de un ambicioso presupuesto de defensa, valorado en cerca de 40.000 millones de dólares, en un momento de creciente tensión con China.
El mandatario hizo un llamado urgente tanto al oficialismo como a la oposición para superar sus diferencias políticas y dar luz verde a una propuesta que, según afirmó, cuenta con el respaldo de casi el 70% de la población.
Lai criticó duramente a los partidos opositores por, según él, evitar deliberadamente las negociaciones, lo que retrasa un plan clave para fortalecer la defensa nacional. “Esto no solo debilita nuestra capacidad de proteger el país, sino que también genera dudas en la comunidad internacional”, advirtió.
El proyecto contempla un significativo aumento del gasto militar en 1,25 billones de dólares taiwaneses para el período 2026-2033. Entre sus objetivos destacan el desarrollo de un sistema de defensa aérea tipo “escudo”, el fortalecimiento de la guerra asimétrica y la cooperación con aliados estratégicos, especialmente Estados Unidos.
Para Taiwán, esta inversión es crucial frente a lo que Lai calificó como “amenazas militares crecientes” por parte de China, que han afectado la estabilidad regional en los últimos años.
El debate parlamentario se produce en paralelo a la visita a China de la líder opositora Cheng Li-wun, figura destacada del Kuomintang, quien promueve retomar el diálogo con Pekín para garantizar la paz.
Según medios locales, la dirigente podría reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, lo que añade presión política al escenario interno taiwanés.
Lai, a quien Pekín ha calificado de “independentista”, advirtió que la paz no puede basarse en concesiones. “Ceder ante regímenes autoritarios implica perder soberanía y democracia”, afirmó, subrayando que la seguridad nacional requiere inversión sostenida y visión estratégica.
El estancamiento legislativo no solo evidencia divisiones políticas internas, sino que también pone a prueba la capacidad de Taiwán para responder a uno de los contextos geopolíticos más delicados de Asia.


