WASHINGTON.- El Tribunal Supremo de Virginia anuló este viernes el mapa electoral que distribuía los distritos en el estado, una decisión que representaba una ventaja para los intereses del Partido Demócrata de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, y que les podría haber otorgado varios escaños adicionales.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó rápidamente, celebrando la resolución judicial como «una enorme victoria» para los republicanos.
La determinación del tribunal, que supone un duro revés para las aspiraciones demócratas, invalida el referéndum celebrado en abril pasado en Virginia que había aprobado la nueva división territorial. La anulación se fundamenta en la consideración de que no se siguió el procedimiento adecuado durante la votación.
El juez D. Arthur Kelsey, en representación de la mayoría judicial, argumentó que los demócratas «solicitaron una enmienda constitucional a los votantes de Virginia de una manera sin precedentes» que infringía la ley estatal.
La resolución, adoptada por cuatro votos a favor frente a tres en contra, implica que el mapa electoral vigente para los comicios de noviembre será el mismo utilizado en 2024. Este esquema actual contempla un reparto de seis escaños para los demócratas y cinco para los republicanos, en contraste con el mapa ahora revocado, que probablemente habría resultado en una división de diez escaños a uno a favor de los demócratas.
El presidente de la Cámara de Delegados de Virginia, el demócrata Don Scott, expresó su «decepción» en un comunicado tras conocer la decisión, aunque aseguró que su partido respetaba el fallo del tribunal. Afirmó que «entregamos esta decisión a los votantes, justo donde corresponde, y se expresaron con claridad. Votaron sí porque querían oponerse al abuso de poder de Trump», añadiendo que «tres millones de personas votaron en unas elecciones libres y justas».
Esta decisión del Supremo de Virginia se inscribe en la intensa batalla que mantienen republicanos y demócratas a nivel nacional por el rediseño de los mapas electorales, conocido como «gerrymandering», de cara a las elecciones de medio mandato.
Aunque este proceso de redistribución de distritos habitualmente coincide con el censo de población (que no correspondería hasta 2030), los republicanos, impulsados por Trump, iniciaron cambios en los distritos electorales de estados como Texas en una estrategia que les beneficia para los comicios de noviembre.
En respuesta a esta maniobra, los demócratas decidieron modificar también los mapas de otros estados como California y Virginia, este último siendo el que ahora ha sido frenado por los tribunales.
Actualmente, la batalla por los mapas electorales se salda con una clara ventaja republicana. Una decisión previa del Tribunal Supremo de la semana pasada, que desactivó una parte fundamental de la Ley del Derecho al Voto de 1965, ha permitido a los estados del sur del país acelerar cambios para reducir el peso del voto de la minoría negra.


