WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su Gobierno podría redirigir su atención hacia Cuba una vez finalizado el conflicto con Irán. Esta declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y una severa crisis energética que afecta a la nación caribeña.
Durante declaraciones en la Casa Blanca, el mandatario destacó la “situación crítica” que atraviesa Cuba y dejó abierta la posibilidad de futuras intervenciones. “Es posible que hagamos una parada en Cuba una vez que hayamos concluido con esto”, señaló Trump, en referencia directa a la confrontación con Irán.
Estas manifestaciones se alinean con pronunciamientos previos en los que Trump había establecido a Irán como su prioridad inmediata antes de abordar cualquier acción relacionada con Cuba.
Actualmente, el Gobierno estadounidense mantiene una política de presión sobre el suministro de petróleo a la isla. Aunque se han permitido algunos envíos bajo revisión “caso por caso”, Cuba enfrenta una acentuada escasez de combustible. La economía cubana depende en gran medida de importaciones diarias de crudo para sostener su sistema energético, una situación que se ha visto agravada por las restricciones impuestas desde Washington.
Trump ha sostenido en varias ocasiones que el sistema político cubano está “cerca del colapso” y ha insinuado la posibilidad de una intervención o un acuerdo forzado. Esto ocurre a pesar de que el diálogo entre ambos gobiernos se mantiene, al menos formalmente, abierto.
Las recientes declaraciones del mandatario coinciden con una escalada del conflicto con Irán, que ha incluido bloqueos estratégicos y advertencias militares, elevando la tensión a nivel global.
En este escenario, Trump ha reiterado en múltiples oportunidades que, una vez resuelto el frente iraní, Cuba constituiría el siguiente punto clave de su política exterior. Semanas antes, llegó a afirmar categóricamente: “Cuba es lo próximo”.
Paralelamente, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel enfrenta una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas, lo que posiciona a la isla en el centro del tablero geopolítico regional.




