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El presidente afirma que el exmilitar será ejecutado por un pelotón de fusilamiento en diciembre, pero descarta transmitir su muerte por internet. La propuesta había provocado críticas de legisladores, líderes religiosos y sectores de la sociedad civil.
WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la ejecución de Nidal Malik Hasan, exmayor del Ejército estadounidense condenado por la masacre de Fort Hood en 2009, no será transmitida en directo, pese a que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había adelantado que el público podría presenciarla por streaming.
Trump confirmó que Hasan será ejecutado mediante un pelotón de fusilamiento en diciembre, pero explicó que la decisión de no difundir imágenes de su muerte responde a las objeciones de personas que consideran inapropiado convertir una ejecución en un espectáculo público.
«Morirá, según lo previsto, por fusilamiento, pero este evento no será transmitido», escribió el mandatario en sus redes sociales. También indicó que los familiares directos de las víctimas podrán presenciar la ejecución en persona si así lo desean.
Una propuesta que desató controversia
La posibilidad de transmitir la ejecución había generado una fuerte reacción en Estados Unidos y en el extranjero. Las declaraciones de Hegseth provocaron comparaciones con las prácticas de organizaciones terroristas que difundían imágenes de asesinatos para intimidar y propagar sus mensajes.
El vicepresidente JD Vance también expresó reservas sobre la idea y manifestó que no presenciaría ese tipo de espectáculo.
Entre las voces críticas figuró Mike Johnson, líder republicano de la Cámara de Representantes, quien señaló que varios legisladores tenían preocupaciones sobre las consecuencias de hacer pública la ejecución.
Johnson advirtió que la difusión de imágenes de un hombre con discapacidad siendo fusilado podría convertirse, según sus temores, en material de propaganda para futuros terroristas.
La controversia también habría generado inquietud dentro de la Administración Trump por las posibles repercusiones públicas y políticas de la iniciativa.
La matanza de Fort Hood
Nidal Malik Hasan fue responsable del ataque ocurrido el 5 de noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas, donde murieron 13 personas y otras 32 resultaron heridas.
Entre las víctimas se encontraba una soldado embarazada. El ataque conmocionó al país y abrió un amplio debate sobre la prevención del terrorismo y la respuesta de las agencias de inteligencia ante posibles amenazas.
Hasan, quien sobrevivió al enfrentamiento con las autoridades, fue condenado por la matanza y sentenciado a muerte.
De acuerdo con los antecedentes citados en el debate, el exmilitar había mantenido comunicaciones electrónicas con Anwar al-Awlaki, un clérigo radical nacido en Estados Unidos que posteriormente se convirtió en una figura vinculada al extremismo yihadista. Las comunicaciones y la evaluación de las advertencias previas fueron objeto de cuestionamientos sobre posibles fallos de inteligencia.
Trump responsabiliza a la Administración Obama
Tras anunciar que la ejecución no será transmitida, Trump volvió a cuestionar la actuación del Gobierno de Barack Obama antes del ataque de 2009.
El presidente sostuvo que el FBI había revisado las comunicaciones entre Hasan y al-Awlaki sin concluir que representaran una amenaza, una evaluación que posteriormente fue señalada como un fallo de inteligencia.
Las declaraciones forman parte de la respuesta política de Trump a las críticas surgidas durante la última semana por la propuesta de difundir la ejecución.
Mientras tanto, la decisión de cancelar la transmisión deja en evidencia las diferencias dentro de la propia Administración sobre la conveniencia de convertir el procedimiento en un acontecimiento público.
Las ejecuciones públicas en Estados Unidos
Las ejecuciones abiertas al público son excepcionales en la historia reciente estadounidense. La última ejecución pública autorizada por un estado tuvo lugar en Kentucky, en 1936, cuando Rainey Bethea fue ahorcado ante una multitud de miles de personas.
También existe el precedente de Timothy McVeigh, responsable del atentado de Oklahoma City de 1995, cuya ejecución en 2001 fue transmitida mediante un circuito cerrado de televisión para un grupo limitado de testigos, entre ellos familiares de las víctimas. Una iniciativa para difundirla por internet no prosperó.
El fusilamiento es igualmente un método poco habitual en Estados Unidos, aunque continúa contemplado en las leyes de algunos estados bajo determinadas condiciones.
La polémica por el caso Hasan reabre así el debate sobre los límites de la publicidad de las ejecuciones, el derecho de las familias de las víctimas a presenciar la aplicación de la sentencia y el riesgo de que las imágenes sean utilizadas con fines propagandísticos.
Por ahora, Trump mantiene que Hasan será ejecutado en diciembre, pero sin transmisión en directo para el público.




