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Cuando Colombia aún no se repuso del atentado y posterior muerte del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay del partido de oposición de derecha Centro Democrático, los ataques en Amalfi Antioquia y en la ciudad de Cali, Valle del Cauca reviven el miedo de las peores épocas del narcoterrorismo en los años 80 y 90.
«Hoy ha sido un día de muerte».
Con esa frase se refirió el presidente de Colombia, Gustavo Petro al ataque con explosivos que sacudió la ciudad de Cali y al derribo de un helicóptero de la policía en Amalfi Antioquia ocurridos este jueves y que han dejado al menos 6 civiles y 13 policías muertos respectivamente según las autoridades locales.
La Secretaría de Salud Pública de Cali añade al balance 71 heridos y 4 pacientes en estado crítico tras el ataque llevado a cabo con cilindros bomba.
El presidente vinculó este ataque y el de Antioquia a disidencias de las Farc.
«Después de la derrota producida a la columna Carlos Patiño con la pérdida de buena parte del cañón del Micay tenemos una reacción terrorista en Cali», escribió Petro en X.
“El golpe a la población de Cali indudablemente es profundo, es brutal, es de terror”, afirmó el presidente Gustavo Petro en la madrugada de este viernes, al término de un Consejo Extraordinario de Seguridad en Cali con la cúpula militar y las autoridades civiles en la zona.
“Me duele el corazón y el alma. Pero esto solo nos compromete aun mas para seguir enfrentando a estos grupos criminales”.



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