Caracas.- La Comisión Presidencial para la Habitabilidad de Infraestructuras y Viviendas, junto con el Colegio de Ingenieros de Venezuela, ha llevado a cabo casi 6.000 inspecciones en viviendas en los siete estados del norte del país afectados por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 ocurridos hace doce días. Estos desastres naturales han dejado hasta ahora un saldo de 3.535 muertos y 16.740 heridos.
El presidente de la comisión y nuevo ministro de Transporte, Francisco Garcés, informó durante una rueda de prensa que estas inspecciones buscan determinar el estado de las infraestructuras en los estados afectados.
Garcés destacó: «Esta es una inspección inicial, rápida, de la infraestructura, a fin de establecer si la misma es habitable o no». Según sus datos, del total de inspecciones realizadas, el 70% de las estructuras son consideradas habitables, mientras que el 30% requiere una revisión adicional debido a riesgos potenciales para la vida.
La NASA ha estimado que los terremotos podrían haber causado daños o destrucción en aproximadamente 58.870 edificios en toda la región afectada, según imágenes satelitales analizadas. Por su parte, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, ha reportado que hay 856 edificios dañados y 190 colapsados.
Según cifras oficiales, 17.854 personas han perdido sus hogares como resultado de los terremotos, por lo que se han habilitado 82 campamentos temporales para albergar a las víctimas desplazadas.
Garcés también mencionó el trabajo conjunto con equipos internacionales enviados voluntariamente desde México, Israel y Chile, entre otros países. Además, el Colegio de Ingenieros ha convocado a estudiantes de ingeniería, arquitectura y profesionales para formar parte de las brigadas de inspección.
El ingeniero Carlos González informó que en tres días se certificaron 1.538 voluntarios distribuidos en 90 brigadas, con capacidad para realizar hasta cinco inspecciones por día.
Mientras tanto, algunas familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros de edificios colapsados y morgues. Quienes perdieron sus hogares duermen en carpas en las calles o han sido reubicados en refugios.
La capital venezolana intenta retomar la rutina, con varios comercios abiertos y transporte público funcionando, aunque varias calles permanecen cerradas para facilitar el trabajo de maquinarias y cuerpos de seguridad en las labores de remoción de escombros.




