Washington.- El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llamó este jueves a las autoridades cubanas a tomar “decisiones inteligentes” para mejorar las relaciones bilaterales, en momentos en que Washington y La Habana mantienen conversaciones marcadas por la tensión política y económica.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde Vance fue consultado sobre el futuro de Cuba tras el reciente acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán. El funcionario señaló que el Gobierno estadounidense observa con atención los pasos que dé la isla y aseguró que cualquier avance en la relación dependerá de las decisiones que adopte La Habana.
Vance afirmó que el sistema económico cubano “no ha funcionado” y sostuvo que la situación de la isla atraviesa una etapa especialmente difícil. Asimismo, recordó la cercanía geográfica entre Cuba y Estados Unidos, señalando que las crisis económicas y sociales en la nación caribeña suelen traducirse en mayores flujos migratorios hacia territorio estadounidense.
“El pueblo cubano merece prosperar y tener éxito”, expresó el vicepresidente, al tiempo que indicó que las conversaciones en curso buscan explorar posibles cambios que permitan mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos cubanos y abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
Las relaciones entre ambos países se han deteriorado durante los últimos meses tras la imposición de nuevas sanciones y restricciones económicas por parte de la Administración del presidente Donald Trump. El Gobierno cubano ha denunciado una política de máxima presión y ha advertido sobre escenarios que incluyen mayores medidas económicas e incluso amenazas de intervención.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado la disposición de La Habana a mantener un diálogo con Washington, aunque insiste en que cualquier negociación debe realizarse sin condicionamientos políticos ni presiones externas.
Las declaraciones de Vance coinciden con la aprobación por parte del Partido Comunista de Cuba de un plan económico de emergencia que contempla una mayor apertura a la iniciativa privada, incentivos a la inversión extranjera y nuevas medidas para enfrentar la profunda crisis que afecta al país.
Analistas consideran que estas reformas podrían influir en el rumbo de las negociaciones con Washington, en un contexto donde ambas naciones buscan definir el futuro de una relación históricamente compleja y marcada por décadas de confrontación.



